jueves, 19 de abril de 2018

Un diario de supervivenvcia

JAVIER FERNÁNDEZ
18 Abril, 2018




'Quiéreme bien'. Rosalind B. Penfold. Astiberri. 256 páginas. 16 euros.

Rosalind B. Penfold es el seudónimo de una mujer canadiense que comenzó a confeccionar un diario de dibujos y palabras para encontrar cierto alivio de la angustiosa pesadilla en la que se hallaba inmersa: la relación sentimental que mantenía con un hombre viudo, padre de cuatro hijos, se había transformado en una historia de maltrato psicológico, físico y sexual que la estaba anulando como persona. Las páginas de Quiéreme bien son las páginas de dicho diario, una advertencia para tantas mujeres que, por desgracia, se encuentran en una situación similar. En palabras de la propia Penfold: "espero que (…) te sirvan para detectar la violencia ahí donde esté, y para recordar que tú también mereces que te quieran mucho… y bien".


Malaga Hoy

Humor lúcido y divertido

JAVIER FERNÁNDEZ
18 Abril, 2018



'El show de Albert Monteys'. Albert Monteys. Astiberri. 160 páginas. 17 euros.

Libro a libro, ¡Caramba! se está convirtiendo en toda una referencia en la edición del humor gráfico de nuestro país. El sello de Astiberri edita ahora El show de Albert Monteys, recopilación en un solo tomo apaisado de todas las entregas de la serie homónima realizada por Monteys y publicada en la revista digital Orgullo y satisfacción entre los años 2014 y 2017. Este conjunto de historietas cortas protagonizadas por el propio artista es una auténtica delicia, en parte por el depurado estilo gráfico del ex de El Jueves y autor de Calavera lunar (mira que ha llovido desde entonces…), pero también, y sobre todo, por el sentido del humor made in Monteys, tan lúcido y divertido que resulta edificante. La vida, el trabajo y las opiniones del humorista gráfico son los materiales de un volumen coqueto y la mar de recomendable.

Malaga Hoy



Gaiman para niños


JAVIER FERNÁNDEZ
18 Abril, 2018




'El día que cambié a mi papá por dos peces de colores'. Neil Gaiman, Dave McKean. Astiberri. 56 páginas. 16 euros.

Publicado originalmente en 1997 por White Wolf Publishing, El día que cambié a mi papá por dos peces de colores fue el primer libro para niños de uno de los dúos creativos más fructíferos y sobresalientes de nuestro tiempo, el escritor Neil Gaiman y el ilustrador Dave McKean. Astiberri ya presumía en su catálogo de otros dos álbumes infantiles de la pareja (Los lobos de la pared y Cabello loco), además de su brillante novela gráfica Señal y ruido (Premio Eisner 1993 al mejor álbum), e incorpora ahora esta traducción de El día que cambié a mi papá…, que reproduce la edición posterior de la editorial Harper, esto es, incluye una nueva cubierta (y sobrecubierta) pintada por McKean y un interesante epílogo de Gaiman, fechado en 2003.


Tal como explica el autor de Sandman y American Gods en dicho epílogo: "Este libro empezó así: Mi hijo, que se llama Michael o Mike ahora, pero que entonces era Mickey, estaba enfadado conmigo. Yo había dicho una de esas cosas que dicen los padres como: ¿No es hora de que esté ya acostado?, y él me había mirado, furioso, y me había dicho: ¡Ojalá no tuviese padre! Ojalá tuviese…, y entonces se detuvo y pensó, intentando encontrar algo que se pudiera tener en vez de un padre. Finalmente dijo: ¡Ojalá tuviese un pez de colores! Y se fue a la cama dando grandes zancadas. La idea me dejó pasmado. Claro que uno debería cambiar a su padre por unos peces de colores. Parecía algo muy sensato. Escribí el primer par de frases en mi ordenador y me quedé un poco dubitativo de cómo seguir, así que lo dejé e hice otras cosas". Varios años después, Gaiman terminó el libro y se lo dio a McKean para que hiciese su magia habitual. En palabras de Catherine Romat: "McKean llegó con sus pinceles, sus tijeras y su cola de tubo. Rascó, recortó, embadurnó páginas y páginas. Pegó trozos de periódicos, fotos de zanahorias o de sellos de correos. Y luego, a fuerza de manipulaciones, la historia divertida y enredada del principio apareció claramente como un palimpsesto lleno de poesía". No se puede expresar mejor.


Malaga Hoy


Para inconformistas

La obra es una sátira futurista de tintes feministas que conjura el género distópico con la estética del cine de explotación


JAVIER FERNÁNDEZ
18 Abril, 2018




'Bitch Planet, libro dos'. Kelly Sue DeConnick, Valentine de Landro. Astiberri. 144 páginas. 18 euros.

La oferta americana de Astiberri nos trae algunas de las series más interesantes del mercado independiente. Es el caso de Bitch Planet, de la guionista Sue DeConnick (Capitana Marvel, Bella muerte) y el dibujante Valentine De Landro. Se trata de una sátira futurista de tintes feministas que conjuga el género distópico con la estética del cine de explotación. En una sociedad antifeminista, regida por un patriarcado corporativo denominado el Protectorado, las mujeres que no aceptan el statu quo y se rebelan contra el adoctrinamiento machista son confinadas al Puesto de Obediencia Auxiliar, una prisión situada en un planeta lejano, el Planeta de las Zorras que da título a la serie.



DeConnick y De Landro se sirven de este argumento para cuestionar los roles tradicionales y para denunciar el sexismo y el racismo de nuestra cultura. Fresca y subversiva, Bitch Planet es una lectura adictiva y uno de los títulos más sobresalientes de Image. El segundo volumen recopilatorio ofrece los números 6 a 10 de la serie original.



También de Image, y también sobresaliente, es Sex Criminals, de Matt Fraction (El Invencible Iron Man, Ojo de Halcón) y Chip Zdarsky. Nominada en 2015 al premio Hugo a la Mejor Historia Gráfica y ganadora de los premios Eisner y Harvey a la Mejor Serie en 2014, Sex Criminals narra las peripecias de Suzie y Jon, una pareja capaz de congelar el tiempo y entrar literalmente en otra dimensión cuando alcanzan el orgasmo. Gracias a su extraño poder, los amantes deciden robar un banco, pero pronto descubrirán que no son los únicos que transitan por la dimensión "orgásmica".



El segundo recopilatorio de este excitante thriller reúne los números 6 a 10, más un apartado con material extra.





Mecánica orbital es el título del cuarto tomo del serial de ciencia ficción Descender, con guión del siempre reseñable Jeff Lemire (Essex County, Animal Man, Green Arrow) y dibujos de Dustin Nguyen (Wildcats Version 3.0, Batman), sacado también del catálogo de Image. El protagonista es el joven androide Tim-21, y el argumento nos sitúa en un conflicto cósmico entre humanos y robots alienígenas, en el que Tim-21 parece tener un papel clave, que desconoce. Van aquí los números 17 a 21, y el imaginativo universo ideado por Lemire sigue y sigue enriqueciéndose.



Por último, les recomiendo que no se pierdan Black Hammer, Premio Eisner 2017 a la Mejor Serie Nueva y Premio del Gremio de Libreros de Madrid al Mejor Cómic 2017. Esta virguería de Dark Horse, escrita también por Lemire, cuenta con dibujos de Dean Ormston y propone una sorprendente y melancólica deconstrucción del género de superhéroes. Seis antiguos héroes llevan diez años confinados en una misteriosa granja y han sido olvidados por la sociedad. La cosa cambia cuando llega alguien en busca del fallecido Martillo Negro y se reaviva la esperanza de escapar del extraño purgatorio.




El segundo tomo se titula El suceso, y contiene los números 7 a 13 de la serie (uno de ellos dibujado por el gran David Rubín), así como un nutrido apartado de extras.


Malaga Hoy


miércoles, 18 de abril de 2018

EL "caso Bartual" por Albert Monteys













El Pais Semanal Nº2.167 Domingo 8 de abril de 2018

QUEMAR DESPUÉS DE LEER El mundo después de Brian Michael Bendis


Marvel despide a su hijo pródigo, que deja la casa para entrar en DC, donde se encargará de Superman





LAURA FERNÁNDEZ
14 ABR 2018

Quedan exactamente cuatro días para que Brian Michael Bendis aterrice (capa mediante, por fin, esta vez) en DC. Aquellos no iniciados en el mundo de los superhéroes deberían saber que Brian Michael Bendis es el tipo que —hasta ahora— lo hacía todo en Marvel, y que Marvel y DC son, válgamonos del símil superheroico, archienemigas. Una suerte de Madrid-Barça de la viñeta, de tamaño astronómico, evidentemente. Brian Michael Bendis, nacido en Cleveland y con una pasión desmesurada por el noir —ama, con locura, a Jim Thompson y a Dashiell Hammett, y se nota en cada superhéroe que toca, y en cómo lo toca—, es, también, el creador de Jessica Jones, la superhéroe aburrida de su equipo de superhéroes que un día decidió montar un despacho de detectives y empezar a beber más de la cuenta. Alias, la serie que dio pie (16 años después) a la Jessica Jones de Netflix, nació, como la primera obsesión de Bendis, la muy recomendable Powers,del cruce de sus dos pasiones: el superhéroe entendido como alguien con más aristas que otra cosa, y el asunto criminal como telón de fondo.

El éxito de hasta la más delirante de sus propuestas —hizo que se hablara más, y se vendieran también más ejemplares, de su Utimate Spiderman (el hispano adolescente Miles Morales) que del Spiderman clásico, todo un hito en un mundo en el que todo debe cambiar para que nada cambie, y en el que, invariablemente, este tipo de cosas no pasan—, no tardó en convertirle en el epicentro del Universo Marvel. Se le puso al frente de las series de más impacto —incluida Los Vengadores— y, hoy por hoy, era el Chico Para Todo de La Casa de las Ideas.

Bendis anunció en noviembre que había llegado a un acuerdo —suponemos que millonario— con DC para sumarse a sus filas, y desde entonces se ha estado especulando con, al menos, dos cosas: 1) ¿Cómo piensa cubrir Marvel el millón de huecos que deja Bendis?, y 2) ¿Con qué iba a estrenarse Bendis en su nueva casa?

La respuesta a la segunda pregunta llega en cuatro días a librerías, y es nada menos que el número 1.000 de Action Comics, la cabecera en la que nació (en 1938) Superman, así que se estrena nada menos que con su, según ha dicho, superhéroe favorito. La respuesta a la primera es una buena noticia. Porque, en buena parte, Bendis es responsable del viraje girlpowerístico de Marvel, y su marcha, posibilitará la llegada a grandes cabeceras de nombres como los de G. Willow Wilson (la responsable de la muy potente Ms. Marvel o qué pasa cuando eres una adolescente musulmana de Nueva Jersey con poderes), Jody Houser, Kelly Thompson, Saladin Ahmed, o Matt Fraction, y siga dando cancha (o alzando al podio de una vez) al sin duda más brillante guionista que milita en Marvel estos días: el exindie Jeff Lemire. Lo dicho, una (muy) buena noticia.


El Pais






EN POCAS PALABRAS

Ángel de la Calle: “El cómic sigue en el furgón de la infancia”

El dibujante recibe el premio a la mejor obra española en el Salón del Cómic de Barcelona por 'Pinturas de guerra', retrato de los artistas latinos que combatieron por la revolución

17 ABR 2018



SETANTA

Hace 15 años se publicó la monumental Modotti, donde Ángel de la Calle (Molinillo de la Sierra, 1958) exhibía el poderío del cómic para biografiar el siglo XX. Ha vuelto a las andadas con Pinturas de guerra (Reino de Cordelia), retrato de una generación que perdió la revolución y el arte durante las dictaduras latinoamericanas. El libro acaba de recibir el premio a la mejor obra de autor español en el 36º Salón del Cómic de Barcelona. Dolmen, además, reedita estos días su biografía sobre Hugo Pratt.

Además de san Hugo Pratt, ¿tiene otros dioses? Buff...! Crepax, Miller, Toppi, Caniff, Spiegelman, Prado...

¿Cuál fue la primera historieta que cayó en su mano en el pueblo donde nació? Unos cuadernillos de El Cosaco Verde. Un chico los compraba y los escondía de sus padres, el mío los encontró y me los dio.

¿Mejor un buen guion o un buen dibujo? Para mirar el dibujo, para leer el guión. Los mejores son en los que te pierdes y no te haces esa pregunta.

¿Qué lee cuando no lee cómics? De todo. Ahora mismo los Diarios de Ricardo Piglia. Y el libro de entrevistas a Tardi de Numa Saul.

Escribe sobre Pratt, Modotti, pintores perseguidos… ¿La ficción pura no le interesa? Me interesa la vida como ficción. Y la ficción como parte de la vida. Y mezclar las dos cosas.

Cite la creación cultural que más le ha influido. El séptimo sello de Bergman, que vi a los 15 años. Me dije, pues oye esto de contar historias puede tener más cosas detrás.

¿Faltan lectores y sobran editoriales? Faltan las dos cosas. Y es culpa nuestra. De los autores.

Si tuviera todo el presupuesto del mundo, ¿a quién pondría a debatir en la Semana Negra? A John Le Carre, Paco I. Taibo II, Paul Auster y Fred Vargas.

¿El cómic empieza a estar socialmente sobrevalorado? Más bien, a la que nos descuidamos, seguimos en el furgón de cola de la infancia.

¿Qué encargo no aceptaría jamás? Cualquier hagiografía.

¿A quién le daría el próximo Premio Cervantes? Si toca español a Luis García Montero y si toca latinoamericano a Leonardo Padura. Y de paso le daba el Carvalho a Taibo, que no sé a qué esperan.


El Pais

sábado, 14 de abril de 2018

Nueva lucha contra el Joker

JAVIER FERNÁNDEZ

11 Abril, 2018


'Batman: Final de juego'. VVAA. ECC. 216 páginas. 22 euros.

Batman y su archienemigo, el Joker, se vuelven a ver las caras en Final de juego, el nuevo tomo recopilatorio de la abrumadora etapa de Scott Snyder y Greg Capullo en Batman, uno de los hitos de la historia reciente del Hombre Murciélago y, con diferencia, uno de los mayores placeres que dio el reinicio del universo DC conocido como los Nuevos 52. Son los números 35 a 40 de Batman (2014-15), y además de lo de Snyder y Capullo vienen los complementos escritos por James Tynion IV para un puñado de dibujantes de primera fila: Kelley Jones, Graham Nolan, John McCrea, Sam Keith y Dustin Nguyen. El tomo se completa con la reproducción de hasta trece portadas alternativas, más los lápices de las seis portadas dibujadas por Capullo.


Malaga Hoy


Un fin trágico para Batman

JAVIER FERNÁNDEZ

11 Abril, 2018


'La caída del Caballero Oscuro, Vol. 2'. VVAA. ECC. 416 páginas. 36,50 euros.

La muerte de Superman es considerada el epítome de la llamada edad oscura del tebeo de superhéroes, y el equivalente en Batman fue el violento enfrentamiento en el que Bane le partió la columna al Caballero Oscuro. Este dramático y recordado momentazo en la bibliografía del superhéroe formó parte de una larguísima saga que la editorial ECC recopila ahora en la colección de seis tomos titulada La caída del Caballero Oscuro, cuyo segundo volumen se abre precisamente con el episodio de marras, que acaba con Bane triunfante y el héroe roto física y espiritualmente. Son un conjunto de cómics de las distintas cabeceras de Batman, todos fechados en 1993 y firmados por los autores habituales de aquellos años, esto es, los guionistas Doug Moench, Chuck Dixon y Alan Grant, y los dibujantes Jim Aparo, Graham Nolan, Klaus Janson, Bret Blevins y Vince Giarrano.


Malaga Hoy

Una etapa definitoria


En la obra asoman viejos enemigos del Hombre Murciélago como Catwoman o Killer Croc y también se suman antagonistas de nuevo cuño


JAVIER FERNÁNDEZ
11 Abril, 2018


'Batman: El espíritu de la bestia'. Alan Grant, Dennis O'Neil, Norm Breyfogle. ECC. 384 páginas. 34,50 euros.

La colaboración entre el guionista Alan Grant y el dibujante Norm Breyfogle ayudó a definir una época de Batman, la de finales de los ochenta y principios de los noventa, en la que el personaje estaba más de moda que nunca por las películas de Tim Burton. Son episodios muy populares entre los aficionados al Hombre Murciélago, tanto que, en 2008, la etapa acabó incluida en el listado de las cien mejores de la historia (concretamente en el puesto 65), según la encuesta que realiza periódicamente el sitio web Comic Book Resources. Siendo excesiva, esta consideración da noticia del cariño que le guarda toda una generación de lectores al trabajo de Grant y Breyfogle, como también da noticia de ello el que no deje de reeditarse una y otra vez. Ahora mismo, sin ir más lejos, está siendo recuperada por ECC dentro de la colección Grandes autores de Batman, en la que ya han visto la luz cuatro tomos: Noctámbulos, La pandilla del fango (de los que ya les hablé en su momento), Ritos iniciáticos y El espíritu de la bestia (de los que paso a hablarles).

Citando la introducción de Jorge García, Ritos iniciáticos "se ocupa en buena medida de la conversión de Tim Drake en el nuevo Robin. El personaje había sido introducido en la serie por el guionista Marv Wolfman y el dibujante Pat Broderick. Y su ingreso en la batfamilia fue tratado con delicadeza. No era un asunto menor, ya que la muerte de Jason Todd aún pesaba en el corazón del público. (…) Para la ocasión, Neal Adams ideó un nuevo traje con una dinámica R en el pecho, en cuyo diseño Breyfogle estuvo involucrado". Tras haberse fogueado primeramente en Detective Comics, el dúo creativo pasó a las páginas de Batman, y el presente volumen recoge episodios de las dos cabeceras, los 615 a 621 y el 627 de Detective Comics y los 448, 449 y 455 a 457 de Batman (1990 y 1991).

El espíritu de la bestia, por su parte, ofrece solo episodios de Grant y Breyfogle publicados originalmente en Batman, en los números 458 a 466 y el 470, todos de 1991, aunque se incluye también la excelente novela gráfica Batman: Birth of the Demon, en la que Breyfogle se luce con un guion de Denny O'Neil. "Son historias", nos recuerda García, "amenas, diversas, emocionantes, donde lo extraordinario es, casi, moneda corriente. A sus páginas se asoman viejos enemigos del Hombre Murciélago, como Catwoman, Killer Croc, Ra's al Ghul o Maxie Zeus, que se presentan convenientemente remozados para la ocasión. También aparecen antagonistas de nuevo cuño, reclutados en parques temáticos, reservas indias y los bajos fondos de la ciudad. Por supuesto, el resultado es fresco y dinámico".

Aparte de estos tomos, les recuerdo que ECC ha publicado Batman: Abducción, un librito en rústica con los especiales Batman: The Abduction (1998) y Batman: Dreamland (2000), dos piezas de Grant y Breyfogle pertenecientes a la línea Otros Mundos. Pesadillas y encuentros en la tercera fase son los argumentos de unas aventuras atípicas, pero que conservan todo el sabor de un equipo creativo irrepetible.


Malaga Hoy

jueves, 12 de abril de 2018

Las mil y una noches


Goscinny firma con Tabary las historietas del malvado visir Iznogud, antecesor del cruel Jafar de Disney en 'Aladdin'

La serie nació en 1962 en la revista 'Record' y pasó a 'Pilote' en 1968

GERARDO MACÍAS
11 Abril, 2018


'Iznogud. Integral nº 1'. Guion: René Goscinny. Dibujos: Jean Tabary. Trilita Ediciones, 2015.

Todo el mundo ha oído hablar en alguna ocasión del libro titulado Las mil y una noches, célebre recopilación de cuentos de tradición islámica medieval. Este libro retrata un ambiente imbuido de magia y fantasía, y desde su primera traducción al francés en el siglo XVIII dejó una profunda huella en el imaginario occidental. La gran responsable de su popularidad actual es la película Aladdin (1992) de Disney, aunque en el ámbito de los videojuegos no debemos desmerecer a Prince of Persia (1989).

La película y el videjuego versionan a Jafar, un visir cruel y despiadado que, especialmente desde el Califato Abasí (750-1258), fue ganando poderes cada vez más absolutos por los que actuaba como brazo ejecutor del califa histórico Harun al-Rashid (766-809), personaje recurrente en Las Mil y Una Noches.

En cómic existe con anterioridad un homenaje a dicho visir, que además cuenta con la peculiaridad de ser el mismísimo protagonista de la historieta: Iznogud (1962), de René Goscinny (también guionista de Astérix el Galo) y Jean Tabary. Iznogud es un hombrecillo de metro y medio de estatura, larga y puntiaguda nariz y una barba estrecha y prominente que ostenta el título de visir del Califato de Bagdad.

La serie funciona muy bien, pese a que su protagonista es un hombre irredimible en todos los aspectos. Iznogud no sólo es un tipo malvado, sádico y sin escrúpulos, sino que también es un cretino incompetente que no da una. Su propio nombre es un juego de palabras con el inglés he's no good, que significa tanto "no es bueno" como "no sirve para nada". Es un inútil en el más amplio sentido de la palabra.

Iznogud sólo tiene un pensamiento: "Quiero ser Califa en lugar del Califa", frase que repetirá en cada capítulo, con un gran impacto en Francia, donde se usa a menudo la frase original, Je veux être Calife à la place du Calife, para burlarse de trepas y arribistas.

El califa al que Iznogud quiere usurpar el trono es Harun el Pussah, una persona justa y henchida de bondad, y por ello aclamado por todo el pueblo de Bagdad, pero incapaz de ver que su visir conspira constantemente contra él. Su nombre está inspirado en el califa histórico antes citado, Harun al-Rashid.

Iznogud casi siempre cuenta con un importante repertorio de elementos mágicos que podrían serle de suma utilidad para cumplir sus fines: desde seres con poderes sobrenaturales como magos y genios hasta diversos artefactos como alfombras voladoras, babuchas mágicas, sombreros, puzzles mágicos, diamantes de la desdicha y hasta una cámara fotográfica mágica, entre muchos otros. Cada uno de sus intentos culminará con una gran desgracia para el desdichado visir. No es de extrañar que su fiel criado Dilat Larat (dilater la rate, es decir, "dilatar el bazo" en francés) intente disuadirle en vano.

Iznogud es el antihéroe por antonomasia. Las leyes promulgadas por él mismo incluyen torturas, empalamientos y otros castigos. Es un ser mezquino que detesta la alegría y la bondad. Además, los impuestos que exige a los contribuyentes de Bagdad son extremadamente onerosos y su único fin parece ser el de saciar la codicia de Iznogud. Por lo tanto, no es de extrañar que el pueblo entero profese hacia él un odio visceral. Sin embargo, Goscinny logra que los continuos fracasos de Iznogud lleven al lector a la extraña sensación de sentir lástima por él y de desear que alguna vez le salga algo bien.

La serie fue creada en 1962 para la revista Record. Inicialmente se tituló Las aventuras del califa Harún El Pussah (Les aventures du calife Haroun El Poussah). Tras la desaparición de la revista Record, la serie empezó a publicarse en la revista Pilote en 1968, al mismo tiempo que los autores se dieron cuenta de que el visir Iznogud era una mina y cambiaron tanto el enfoque como el título. Tabary continuó la serie una vez fallecido Goscinny en 1977. La seguirá publicando hasta su muerte, en 2011, año en que la continúan sus tres hijos: Muriel, Stéphane y Nicolas Tabary, también historietistas.

En 1995, este cómic se lleva a dibujos animados en una teleserie de cincuenta y dos episodios, dirigida por Bruno Bianchi. En 2005 se estrenó una película francesa con actores reales, entre ellos Elsa Pataky.


Malaga Hoy


Cuentos de un futuro imperfecto

Alberto Monteys nos lleva más allá del tiempo y el espacio en su particular '¡Universo!'



 viñetas de la obra.

JOSÉ LUIS VIDAL
11 Abril, 2018

Mi primer contacto con la obra del autor catalán fue hace muchos años, dentro de mi faceta de librero especializado (ay, Octubre Cómics de mis entretelas…) cuando en el momento en que abrí un envío de la editorial Camaleón, me entró por los ojos la curiosa y divertida portada de un tebeo llamado Mondo Lirondo. En aquellos momentos, yo no tenía ni idea de quiénes formaban aquel talentoso grupo bautizado como La Penya, entre los que sobresalía el, por entonces, joven Monteys, que ya imprimía en sus páginas esa pátina de humor algo loco y surrealista que lo caracteriza.

Por supuesto, me hice con todos los números de la aperiódica serie y, al poco, disfruté con una nueva obra, ya en solitario, que nos mostró su amor por la ciencia ficción. Se trataba de 'Calavera Lunar' (tal vez su personaje más querido por los lectores) y en ella nos retorcíamos de risa con las peripecias de este torpe personaje, rodeado por unos secundarios no menos descojonantes.

Y pasó el tiempo, los años, su etapa en la publicación juvenil Mister K, donde volvió a ese futuro imaginado por él, de la mano del robótico "periodista" (por llamarlo de alguna manera…) Karlitos Fax. De ahí a su larga estancia en El Jueves, donde realizó docenas de páginas en solitario o acompañado por otro de los grandes talentos del humor gráfico de nuestro país, Manel Fontdevila.

La censura impuesta por los propietarios de la publicación convirtieron su salida del semanario (junto a muchos otros) en un verdadero punto de inflexión en su carrera, un "empezar de nuevo" y con más ganas, lo que nos ha regalado, en los últimos años, una serie de obras geniales, auténticas joyas del humor gráfico y el cómic: Misterios comestibles; Ser un hombre: cómo y por qué; el regreso de La Penya, en Mondo Lirondo Returns… Además, a todas estas perlas hay que sumar su participación en la revista digital Orgullo & Satisfacción, donde además de temas de actualidad, creó la que, a mi parecer, es una de las mejores obras de los últimos tiempos, 'El Show de Albert Monteys', una auténtica sitcom donde el autor se desnuda y nos muestra sus secretos, sus manías, el día a día de la vida de un dibujante.

Estamos de suerte, ya que si tan solo hace poco más de un mes Caramba recopiló en un volumen esta genialidad, en el mes de abril Astiberri reúne en un tomo la que considero que es la GRAN obra en cómic (al menos por ahora) de Albert Monteys: ¡Universo!.


Para los que no la conozcáis, tan solo decir que vio la luz en el sello Panel Syndicate que, como ya deberíais saber, solo publica cómic digitales por los que el lector paga lo que quiere. Sus "padres fundadores", Brian k. Vaughan , Muntsa Vicente y Marcos Martín, queriendo ampliar la oferta le propusieron a Monteys que creara una nueva serie, y así nació esta serie de relatos que nos transportan a un futuro bastante lejano, pero muy reconocible, sobre todo por el comportamiento de los diferentes protagonistas de las cinco historias que componen este tomo. El ser humano va a ser siempre el mismo, da igual lo que evolucione la tecnología. Siempre nos van a acompañar los mismos miedos, esperanzas y miserias.

Así que colocaos la escafandra, ya que este viaje nos llevará, en primer lugar a la sede de las Industrias Wertham, en la que, a causa de un experimento fallido se descubre el viaje en el tiempo. Uno de sus operarios, Thomas, será el encargado de realizar un "pequeño" encarguito que lo llevará hasta el principio de todo…

De ahí a un sentimiento que une a los seres humanos, el amor. Pero, ¿podría aplicarse esto también a seres artificiales? La pregunta la sufrirá en su corazón (y sus carnes) Lola, la creadora del modelo de robot MRR3. Y es que, a veces, se puede matar y morir de amor.

La exploración espacial es una de las obsesiones del ser humano. Un viaje a la lejana Taurus - 77 resolverá, o no, este anhelo. Además, conoceremos, desde el punto de vista de uno de sus últimos habitantes, como su modelo de sociedad cambió "radicalmente".

Todas las historias me parecen geniales, pero el gran diamante de esta recopilación se titula '¡La Cristina del mañana!', que nos remite a la primera narración, a ese erróneo experimento en las Industrias Wertham, y cómo la mujer que le da título se desincroniza cada vez más, quedando perdida en el tiempo. Una historia que demuestra un nuevo registro de su autor, ya que la tristeza, el drama más absoluto, la protagonizan.

Como él mismo confiesa, el salir de la página (o la tira cómica) y meterse de cabeza en estos cómics ha supuesto un verdadero reto como creador. El resultado es de 10, ya que tanto el magnífico dibujo, la fluida narración y la originalidad de sus historias nos llevan de la mano a este universo, del que aún le queda mucho que contar.


Malaga Hoy



martes, 10 de abril de 2018

Un vistazo atrás





Año 1994. Portadas de las revista Wizard y Hero Illustrated. Una burbuja alrededor de los comics de superheroes estaba a punto de estallar. Pero mientras allá andaba yo disfrutando hasta de los anuncios,  las portadas y demás curiosidades que trufaban desde Estados Unidos el supuesto éxito editorial de los superheroes. Luego vinieron las películas.

En realidad, disfruto con la imagen, y un icono es un icono.








domingo, 8 de abril de 2018

Es un pájaro, es un avión, es… ¡el octogenario Superman!


Publicado por Asier Mensuro


Primera aparición de Superman en Action Comics, de Jerry Siegel y Joe Shuster, vol. 1, núm. 1, 1938. ™D.C. Comics.

Siempre creímos que teníamos algo diferente. Algo que el público se llevaría consigo en su corazón (Jerry Siegel).

El superhéroe más famoso de la historia cumple ochenta años. El escritor Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster crean al mítico personaje en 1938, en el número 1 de la revista Action Comics, dando origen a toda una industria editorial basada en héroes con poderes sobrehumanos que todavía hoy pervive.

El «Hombre de Acero» se ha convertido en un autentico icono pop de fama universal (no hay mejor certificación para demostrarlo que ser el tema central varios lienzos de Andy Warhol), ha protagonizado películas, series de televisión, musicales de Broadway, seriales radiofónicos y se ha convertido en juguete para los niños durante generaciones.

Todos creen conocer bien al personaje de Superman, pero ochenta años de historia dan para mucho, y lo cierto es que esconde un importante número de sorpresas.

La primera de ellas se remonta al origen de este superhombre, ya que sus autores tuvieron que reinventarlo en tres ocasiones, antes de alcanzar el éxito con su encarnación definitiva.

Una idea y tres personajes


El primer Superman. The Reign of the Super-Man, en Sience Fiction: The Advance Guard of Future Civilitation; de Jerry Siegel y Joe Shuster, 1932.

El primer Superman nace en 1932, cuando el escritor Jerry Siegel usa por primera vez dicho término en un relato de ocho páginas, ilustrado por Joe Shuster, cuyo título es «The Reign of the Super-Man», que ve la luz en el tercer número del fanzine Science Fiction: The Advance Guard of Future Civilization. En esta ocasión, el personaje es un villano en vez de un héroe; y, aunque posee habilidades sobrehumanas, poco tienen que ver con el Hombre de Acero que todos conocemos.


Izquierda: boceto de Shuster para el segundo Superman, 1933. Derecha: Conscientes del papel jugado por Popeye, como personaje que inspira la portentosa fuerza del Hombre de Acero, se rinde homenaje al famoso marinero en Action Comics, de Cary Bates y Curt Swan, vol. 1, núm. 421, 1973. ™D.C. Comics.

Un segundo intento se produce un año después. Esta vez, el personaje sí es un héroe, e inspirándose en Popeye, de Elzie C. Segar, se dota a Superman de una fuerza análoga a la del famoso consumidor de espinacas. Por lo demás, es completamente humano, y su indumentaria corresponde a la de un joven de la época, es decir, camiseta y tejanos.

Y por fin, a la tercera, va la vencida. En una noche del verano de 1934, todas las piezas del rompecabezas parecen encajar en la cabeza de Siegel. Superman es el último superviviente enviado a la Tierra desde un planeta moribundo llamado Krypton, y, dado su origen extraterrestre, el personaje goza de increíbles poderes.


Izda. Primeras tentativas para diseñar el uniforme de Superman, y el vestuario de Clark Kent, por Jerry Siegel y Joe Shuster, 1934-135. ™D.C. Comics. Dcha: Contraportada del número 1 de Action Comics, donde se aprecia con claridad la influencia de los «forzudos» de circo en la creación de la vestimenta del Hombre de Acero.

Shuster se entusiasma con la idea y comienza a traducirla en imágenes. Con rapidez, se diseña el icónico traje azul, la capa y botas rojas, así como una insignia amarilla y negra en el pecho. Ambos creadores coinciden en que dicho emblema no es lo suficientemente atractivo, y deciden incluir una gran «S» roja en su interior, inicial del nombre del personaje y del apellido de los padres de la criatura.

Así, se crea una indumentaria que se convierte en el modelo a seguir por los superhéroes posteriores. Su principal fuente de inspiración se encuentra en los forzudos de circo, cuyas vestimentas incluían las mallas ajustadas y pantaloncillos cortos por encima de ellas. Concretamente, es muy probable que Siegel y Shuster tuvieran en mente a Zishe Breitbart, un popular artista cuyo espectáculo pudieron ver en Cleveland durante su infancia. Breitbart doblaba barras de hierro con sus manos y era conocido entre el gran público por apodos tan sonoros como «The Superman of the Ages».

Satisfechos con el resultado gráfico, los creadores del Hombre de Acero imaginan más detalles: una doble identidad Clark Kent/Superman, una novia llamada Lois Lane, enamorada del superhéroe pero que apenas tiene ojos para el anodino Kent, etc. En pocas palabras: ¡Superman acaba de nacer!

Pero, como bien saben ambos autores por desengaños anteriores, una cosa es crear un cómic y otra muy distinta publicarlo. Tras ser rechazado en varias editoriales, el proyecto vuelve a hibernar.   

Por fin, el 10 de enero de 1938, el sueño se hace realidad. Vin Sullivan, editor de Detective Comics (conocida popularmente como DC), ha visto las viejas historias de Superman y decide que el personaje es el adecuado para la nueva revista que tiene en mente.

Encarga a Siegel y Shuster trece páginas del héroe, pero el plazo de entrega es tan corto que los autores deciden reaprovechar lo ya creado, cortando viñetas para adaptarlas al formato de comic-book que tiene la revista.

En junio de 1938 aparece en el mercado el número 1 de la revista Action Comics. El personaje se convierte en un éxito inmediato.

Superman a la conquista de América

Cartas enviadas por los lectores a la editorial confirman la fascinación que América siente por el nuevo personaje, y DC se prepara para dar a todo el país justo lo que demanda: más aventuras del Hombre de Acero.

Así, Superman da el salto a los periódicos en forma de tiras de prensa, se crea una nueva colección que lleva el nombre del personaje y se lanza una auténtica campaña de merchandising, asociando su imagen a todo tipo de productos: desde camisetas a alimentos y golosinas, o juegos y muñecos.

Personajes que imitan a Superman. De izquierda a derecha: Wonder Man, Master Man, y Capitain Marvel.


El éxito de Superman lleva a otras compañías rivales a lanzar sus propias versiones del héroe, que mayoritariamente terminarán ante los tribunales, teniendo que hacer frente a una denuncia por plagio.

Así, Will Eisner, antes de convertirse en el padre del concepto moderno de novela gráfica y de dar vida al detective de cómic Spirit, crea para Fox Publications al personaje de Wonder Man; Harry Fiske hace lo propio para Master Comics con Master Man; y Bill Parker y C. C. Beck crean al Capitán Marvel/Shazam para Fawcett Comics.

De todos ellos, solo este último gozará de amplia popularidad, llegando incluso en algunos momentos a superar en ventas al propio Superman.

Ante semejante proliferación de personajes, DC hacer lo propio y comienza a diseñar nuevos personajes inspirados en su superhéroe más rentable. 

Izquierda: Superboy, de Al Plastino, vol. 1, núm. 8, 1950. Derecha: Superboy, de J. G. Jones, vol. 4, núm. 94, 2002. ™DC Comics.

Así, en 1945 se crea a Superboy para la colección More Fun Comics, que pasa a tener título propio a partir de 1949. Se trata del propio Superman en sus años de adolescente en Smallville.

Krypto, el superperro aparece en las páginas de Adventure Comics en 1955. Su historia es singular: Jor-El, padre de Kal-El (nombre krytoniano de Superman), emula a los cosmonautas rusos con Laika y decide hacer una prueba, lanzando a Krypto al espacio antes de poner en órbita a su propio hijo.

No es el único animal que huye del moribundo planeta natal de Superman, ya que también está Bepoo, un mono que, literalmente, se cuela en la nave que trae a Superman a la Tierra.

Action Comics, de Curt Swan, Al Plastino y Robert Berstein, vol. 1, núm. 252, 1959. ™DC Comics

Otra superviviente del planeta Krypton llegada a la Tierra en otra nave espacial es Kara Zor-El, conocida como Supergirl y prima carnal de Kal-El, cuyas aventuras aparecen de forma regular en Action Comics desde 1959, continuando en su propia colección a partir de 1972.

Por si esto fuera poco, tiene un hermano krytoniano llamado Lerik Zor-El y un gato llamado Streaky que, al estar expuesto a la Kryptonita X, adquiere poderes similares a los de los kryptonianos, sumándose así a la larga lista de las supermascotas.

Hay que contar también con todos los villanos kryptonianos desterrados en la Zona Fantasma y con los habitantes de la ciudad de Kandor.

Así las cosas, los kryptonianos siguen siendo multitud, y la conocida frase escrita por Siegel en la primera aparición de Superman donde se le describe como el último hijo de Krypton resulta ser, a estas alturas de la historia del personaje, una auténtica falacia.

Pero no todo van a ser seres sobrehumanos de procedencia extraterreste, también hay colecciones protagonizadas por colegas de profesión de Clark Kent, como la intrépida periodista Lois Lane y el simpático fotógrafo Jimmy Olsen.

izquierda: Superman’s Pal, Jimmy Olsen, de Curt Swan y Stan Kaye, vol. 1, núm. 37, 1959. ™DC Comics.
Derecha: Superman’s Pal, Jimmy Olsen, de Curt Swan, vol. 1, núm. 88, 1965. ™DC Comics.

Así, Superman’s Pal, Jimmy Olsen nace en 1954. Se trata de una colección pensada para jóvenes y adolescentes de las décadas de los cincuenta a los setenta, y en ella se ve rejuvenecer al héroe de Krypton, creado en la ya lejana fecha de 1938.

El Hombre de Acero se ha quedado un poco oxidado en lo que a diversión se refiere y para solucionarlo está su mejor amigo, Jimmy Olsen, dispuesto a enseñarle cómo se divierten las nuevas generaciones. Junto a él, Superman baila en fiestas donde suenan las canciones de The Beatles, juega al béisbol o participa en combates de lucha libre. 

Izquierda: Superman’s Girl Friend, Lois Lane, de Georges Klein, vol. 1, núm. 31,1962. ™DC Comics.
Derecha: Superman’s Girl Friend, Lois Lane, de Curt Swan y Ray Burnley, vol. 1, núm. 7,1959. ™DC Comics.

Lois Lane es la protagonista de otra colección titulada Superman’s Girl Friend, Lois Lane, creada en 1958. En ella, la reportera del Daily Planet dedica todos sus esfuerzos a enfrentarse a su «archienemiga» Lana Lang, novia de Superman durante su adolescencia y principal competidora a la hora de lograr el amor del Hombre de Acero.

Hay que decir que, años después de que la colección desaparezca, Lois Lane se lleva finalmente el gato al agua y, tras cincuenta y ocho años de noviazgo, consigue arrastrar al altar al esquivo kryptoniano en Superman: The Wedding Album (1996).


The Wedding Album, de Dan Jurgens, John Byrne y Terry Austin, vol. 1, núm. 1, 1996. ™DC Comics.



Superman en la radio, el cine y la televisión

En apenas un par de décadas, DC había copado el mercado de comic book norteamericano con diversas colecciones en torno al Hombre de Acero, pero lo cierto es que, consciente del potencial del personaje, también apuesta desde el primer momento por darlo a conocer en ámbitos que van más allá del papel impreso.

Así, en febrero de 1940 se estrena el primer serial radiofónico, titulado Adventures of Superman, emisión que comienza con una frase cuya popularidad ha perdurado hasta nuestros días:

¡Más rápido que un avión, más poderoso que una locomotora, invulnerable a las balas! ¡Mira, en el cielo! ¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¡Es SUPERMAN!

Diales para sintonizar el serial radiofónico de Superman. ™DC Comics.

El serial añade personajes nuevos que posteriormente darán el salto a los cómics, como Perry White, el director del Daily Planet, y el fotógrafo Jimmy Olsen.

Otro hallazgo del serial es la famosa kryptonita, aunque en realidad dicho mineral ya existía bajo el nombre de «Metal-K» en el guion y bocetos de una aventura en papel de Superman. En ella se descubre el auténtico talón de Aquiles del superhéroe, y además Lois Lane averigua la identidad secreta del Hombre de Acero. DC considera que el personaje no debe evolucionar tanto, y decide que la historia no se publique.

Sin embargo, el Metal-K va a resultar muy útil en el serial radiofónico. Bud Collyer, el actor que interpreta la voz de Superman, no ha podido tomarse ni el más mínimo descanso desde que ha comenzado la emisión de Adventures of Superman. Productores y patrocinadores no quieren ni oír hablar de la posibilidad de grabar un episodio sin la presencia del Hombre de Acero, por lo que la voz de Collyer resulta imprescindible, o casi…

Con un inteligente giro de guion, el Metal-K reaparece rebautizado como kryptonita. Bajo sus efectos, Superman habla con una voz más gutural, que transmite que el personaje está herido o enfermo; es decir, que puede ser interpretada por un actor distinto a la estrella del programa.

Por supuesto, la idea de la kryptonita cala entre los oyentes y da el salto a los cómics, donde se le saca jugo hasta límites difíciles de imaginar.

Así, existen diversas variedades de kryptonita y cada una de ellas tiene un efecto particular en la fisiología extraterrestre de nuestro héroe. Sin ser exhaustivo, se pueden nombrar unas cuantas. La más común es la verde, que debilita a Superman, pudiendo llegar a matarle en caso de una exposición prolongada. La carmesí resulta ser más selectiva y solo le priva su superfuerza, mientras que la llamada «lenta» elimina su supervelocidad. También está la X que da a los terrestres poderes similares a los del Hombre de Acero; y la dorada, que elimina los superpoderes de los kryptonianos de manera permanente. Incluso existe una variedad rosa, cuyo disparatado efecto consiste en que, por un breve periodo de tiempo, transforma al kryptoniano heterosexual en homosexual.

Pero, probablemente, la más sorprendente de todas ellas, dada la espectacularidad de sus efectos, es la kryptonita roja. Básicamente, posee la capacidad de alterar la forma física y el comportamiento de Superman.

Repaso de algunas de las mutaciones que ha sufrido Superman, al exponerse a la radiación de la kryptonita roja. ™DC Comics.

Bajo sus efectos, el kryptoniano sufre mutaciones tan curiosas como transformarse en un hombre hormiga, en un niño, en un gorila, en un gigante que, emulando a King Kong, trepa a lo alto del Empire State, en un diablo rojo con cuernos, en un obeso Superman de toneladas de peso, etc. 

Tras triunfar en los cómics y la radio, DC se plantea el salto a la gran pantalla y, para ello, contratan a los hermanos Fleischer, creadores de Betty Boop, de las animaciones de Popeye, y autores a partir de este momento de los diecisiete cortometrajes sobre Superman producidos entre 1941 y 1943.

El Superman animado por los hermanos Fleischer. ™Warner Bros.

Un acuerdo con la Paramount garantiza que se estrenen en todos los cines de América. En una inteligente jugada de marketing, Clark Kent y Lois Lane aparecen en una viñeta del número 32 de Action Comics acudiendo a una sala de cine en la que se está proyectando una de estas animaciones.

La misma compañía distribuye posteriormente dos seriales de imagen real sobre el Hombre de Acero titulados Superman (1948) y Atom vs Superman (1950), cuyo papel principal es interpretado por Kirk Alyn.

A dicha saga le sigue Superman and the Mole Men (1951) y la serie de televisión The Adventures of Superman (1952-1958), ambas protagonizadas por George Reeves, hoy tristemente célebre por su muerte acaecida en extrañas circunstancias, tal y como narra el film Hollywoodland (Allen Coulter, 2006).

La pequeña pantalla se convierte en la casa del superhéroe, a través de series de animación de corte infantil como The New Adventures of Superman (1966).

Christopher Reeves como Superman en el filme de Richard Donner (1978).

El personaje vuelve al cine con el filme Superman (Richard Donner, 1978), que cuenta con estrellas de la talla de Marlon Brando, Gene Hackman o Glenn Ford, pero, sobre todo, lanza a la fama a un actor prácticamente desconocido hasta la fecha: Christopher Reeve. La saga cuenta con tres secuelas, cada una de ellas de calidad y éxito comercial inferior al título que la precede.

El Hombre de Acero goza de una renovada popularidad en las últimas décadas gracias a series de televisión como Lois y Clark (1993-1997), Smallville (2001-2011), o Superman la serie animada (1996-2000), pero su regreso a la gran pantalla se hace de rogar, al ser desplazado por Batman, otro personaje de la franquicia que encadena un éxito de taquilla detrás de otro.


Los dos superhéroes más famosos de DC Comics comparten protagonismo en la película Batman v Superman: Dawn of Justice (Zack Snyder, 2016).

Finalmente, lo hace de la mano de Bryan Singer con Superman Returns (2006), y otros títulos recientes como Man of Steel (Zack Snyder, 2013), Batman v Superman: Dawn of Justice (Batman y Superman: El amanecer de la justicia, Zack Snyder, 2016), y Justice League (La liga de la Justicia, Zack Snyder, 2017).

Homenajes y plagios en la gran y la pequeña pantalla

No quisiera cerrar el tema de Superman en el cine sin hacer mención a diversas imitaciones, surgidas a la sombra del éxito de las películas del Hombre de Acero.

A Super Ratón, creado por el estudio de animación Terrytoons, le flaqueaban las fuerzas cada vez que no se alimentaba de manera adecuada.

Quizá el más conocido de todos los personajes televisivos que se basan en Superman sea Super Ratón, un dibujo animado creado en 1940 por el estudio Terrytoons. 

Este roedor obtiene sus poderes de una alimentación rica en supernutrientes, y acostumbra a despedir cada programa con la popular frase: «Hasta luego, amigos. No olviden supervitaminarse y mineralizarse».

Cuando Hollywood anuncia a bombo y platillo que está rodando Superman (Richard Donner, 1978), otros productores intentan aprovechar el revuelo mediático de esta superproducción y realizar su propia versión del superhéroe.

Así, el avispado director de cine fantástico de serie B Juan Piquer Simón pone en marcha el rodaje de una de las películas más kitsch de la historia del cine español: Supersonicman (1979). El atuendo del personaje no camufla demasiado el plagio, ya que se limita a invertir los colores del uniforme del Hombre de Acero. Sus poderes también serán muy similares, e incluso tendrá un punto débil que en esta ocasión no es la kryptonita, sino la exposición a determinados ultrasonidos.

Para terminar de relacionar a ambos personajes, en el lanzamiento internacional de la película se utiliza la siguiente variante de la mítica frase del Hombre de Acero: «¿Es un pájaro?, ¿es un avión? ¡No, es Supersonicman!».


Taraka Rama Rao Nandamuri ataviado como Superman.

Aún disimulan menos en Bollywood, que estrena su versión de Superman (V. Madhusudhan Rao, 1980) sin tan siquiera cambiar el título. Como se puede imaginar, esta cinta protagonizada por el galán de cine hindú Taraka Rama Rao Nandamuri es muy poco fidedigna respecto al personaje original creado por Siegel y Shuster, salvo en un aspecto muy concreto: el baile.

En los cómics Clark Kent ha dado muestras en repetidas ocasiones de ser un consumado bailarín, y lo cierto es que en la gran pantalla se ha aprovechado muy poco esta habilidad; con la excepción de esta película, donde se canta y baila a  rabiar. 


Cell del Pato Lucas como Stupor Duck.

Además de los plagios, hay que citar numerosos homenajes y parodias. Bugs Bunny y Daffy Duck (el Pato Lucas) han vestido el uniforme de Superman en algunos de los episodios más divertidos de los Lonney Toons, Goofy ha hecho lo propio para Disney, y el grupo de humor británico Monty Python le dedica un sketch titulado «Bicycle Repair Man» en su popular programa de televisión.

Huelga decir que, con el boom de internet, el número de parodias se dispara entre los internautas, evidenciando que la figura de Superman sigue muy presente en el imaginario popular de nuestro tiempo. 

Superman y otros mitos de norteamerica


Izquierda: Superman, de Wayne Boring, vol. 1, núm. 62, 1950. ™DC Comics. Derecha: Adventures Of Jerry Lewis, de bob Oksner, vol. 1, núm. 105, 1968. ™DC Comics.

Cómics, radio, cine y televisión convierten a Superman en uno de los iconos más queridos del país, y DC decide hacerle coincidir en sus aventuras con otros mitos de la época. Así, en las páginas de Superman aparecen stars invitadas tan conocidas como el cineasta Orson Welles, el cómico Jerry Lewis, o el cantante y actor Pat Boone.

Pero sobre todos ellos destacan dos personalidades cuya implicación en las aventuras de Superman es mucho más estrecha: el presidente John F. Kennedy y el boxeador Muhammad Ali.


Superman, de E. Nelson Bridwell y Al Plastino, vol. 1, núm. 170, 1964. ™DC Comics.

Respecto al primero, se inician contactos entre DC y la Casa Blanca para que Superman se sume al Programa de Aptitud Física del presidente Kennedy, cuyo objetivo principal es (cito textualmente el texto de las páginas del cómic): «ayudar a inspirar a los niños de América a estar en mejores condiciones físicas».

Con el trabajo acabado y listo para entrar a imprenta, el país se paraliza conmocionado con la noticia del asesinato de JFK. Lyndon Johnson decide seguir adelante con la idea como homenaje póstumo a su antecesor en el cargo y, así, Superman’s Mission for President Kennedy se publica en el número 170 de Superman.

Superman vs. Muhammad Ali, de Neal Adams, All-New Collectors’ Edition vol. 1 C-56, 1978. ™DC Comics.

Pero si existe una aventura mítica del Hombre de Acero junto a una personalidad norteamericana es, sin duda, el número especial Superman vs. Muhammad Ali que se publica en 1978.

DC ha entrado en contacto con Ali, que se muestra dispuesto a participar en el proyecto con solo dos condiciones: ocuparse personalmente de escribir los diálogos de su personaje y que este, en algún punto de la historia, debe deducir que Superman y Clark Kent son la misma persona.

La editorial acepta y encarga el trabajo a uno de los autores más en boga de la época: Neal Adams, que realiza un espléndido trabajo y la que es, sin duda alguna, una de las mejores portadas que jamás ha tenido un comic-book.

En ella se muestra un ring de boxeo con ambos púgiles (Superman y Ali), y al público que abarrota las gradas ante tan portentoso evento. Entre los asistentes muchas caras famosas como The Jackson Five, Frank Sinatra, The Beatles (junto a Yoko Ono y Linda McCartney), Andy Wharhol, Peter Falk (muy popular en aquellos años por su papel del teniente Colombo) o Raquel Welch.

Algunos artistas como Woody Allen o John Wayne quieren recibir una compensación económica por el uso de su imagen en dicha portada. La solución de la editorial para no pagar y evitar problemas judiciales consiste, simplemente, en colocarles un poblado bigote que camufle ligeramente su identidad.

También aparecen políticos como los presidentes Gerald Ford y Jimmy Carter; figuras del deporte como Don King, Pelé o Jim Bouton; y una autentica troupe de dibujantes de DC, con nombres tan conocidos como el propio Neal Adams, Gil Kane, Sergio Aragonés, Joe Kubert, Wallace Wood o Bernie Wrightson. 

Actualmente DC ha lanzado otros proyectos especiales relacionados con el deporte, aunque ninguno ha tenido la relevancia de este. Entre estas nuevas propuestas destaca el especial The Justice League Goes Inside the NBA All Star 2014, núm. 1 (2015), en cuyas páginas Superman y otros miembros de la LJA coinciden con los jugadores de baloncesto Ernie Johnson, Charles Barkley, Kenny Smith y Shaquille O’Neal.

Superman en España

No quisiera terminar estas líneas dedicadas a la historia de Superman sin hacer un somero repaso a algunos aspectos curiosos relacionados con la recepción del personaje en nuestro país.

En la actualidad ECC Ediciones ha dado el relevo a Planeta DeAgostini, que editaba las colecciones de Superman desde 2005. Con anterioridad lo habían hecho Norma, Zinco, e incluso las míticas Editorial valenciana y Bruguera. 

Pero las ediciones más curiosas del Hombre de Acero son las más antiguas. Aparece por primera vez en 1940 de la mano de  Hispano-Americana de Ediciones S. A., bajo el confuso título de Ciclón, el superhombre.



Ciclón, el superhombre es la primera edición de Superman en España.

Las traducciones de los nombres de los personajes protagonistas tampoco ayudan a identificar esta edición con el cómic norteamericano creado por Siegel y Shuster. Así, se puede leer que Ciclón es un ser dotado de poderes sobrehumanos que procede del planeta Cryptón. Llega a la Tierra en una nave enviada por sus progenitores Aldaberán y Liama. Se  esconde bajo una doble personalidad como el periodista Carlos Sanz del diario La Jornada, que dirige Jorge Martín; y finalmente, en dicho trabajo, conoce al amor de su vida, la reportera Luisa Lane.

Para aumentar aún más la confusión, el cómic se publica íntegramente en blanco y negro, salvo sus portadas, que están impresas a todo color. En ellas, el traje de Superman cambia de tonalidad de un número a otro, pasando por todas la combinaciones imaginables menos la correcta. Así, en los dos primeros números luce traje amarillo y capa roja en su cara exterior y azul en la interna, y en los siguientes lleva el traje blanco, botas rojas, anagrama rojo y amarillo, calzón unas veces verde, otras negro o azul, y la capa roja por fuera y azul por dentro.

El segundo contacto de los españoles con Superman llega en 1952, de la mano de la editorial mexicana Novaro, que comienza a exportar sus ediciones a otros países hispanohablantes.

Gracias a ello, los lectores españoles conocieron al Hombre de Acero con su nombre original (tanto el de Superman como el de Clark Kent), así como los colores de su uniforme; pero poco más.

Por un lado, los textos se traducen con excesiva libertad respecto al original, los diálogos están plagados de modismos y expresiones propias del país hispanoamericano —que para un español resultan bastante extrañas—, y, además, salvo la ya nombrada excepción del personaje protagonista, los nombres de los personajes secundarios y topónimos se siguen traduciendo de su lengua original.


Los nombres de los personajes también se traducen al español en las ediciones de Novaro.

Así, Smallville aparece rebautizada como Villachica, Jimmy Olsen y Lois Lane se llaman Jaime y Luisa respectivamente, y Supergirl es conocida como Superniña.

Una última anécdota que me gustaría destacar es que, en marzo de 1964, la Dirección General de Prensa prohíbe la entrada de estas revistas en el país, al considerarlas perniciosas para la juventud.

Esta decisión resulta sorprendente y hay quien ha postulado que los censores estaban muy preocupados por la popularidad del personaje, que, dotado de tan magníficos poderes, era poco menos que la encarnación contemporánea de Hércules, el semidiós pagano. Bajo este retorcido prisma, permitir la difusión de las aventuras de Superman era  casi como favorecer el pecado de idolatría.

El próximo mes de junio Superman cumplirá exactamente ochenta años y Action Comics, la revista que le vio nacer, alcanzará su número mil. Sin duda, un récord imposible de igualar en el panorama actual de comic-books de superhéroes y la prueba definitiva de que el personaje goza de una auténtica salud de hierro (¿o será de acero?). 



Revista Jot Down

sábado, 7 de abril de 2018

Muere el cineasta Isao Takahata, creador de ‘Heidi’ y cofundador del estudio Ghibli

El artista japonés, director de obras maestras como ‘La tumba de las luciérnagas’ o 'El cuento de la princesa Kaguya', tenía 82 años

GREGORIO BELINCHÓN

Madrid 6 ABR 2018


El director japonés Isao Takahata, en febrero de 2015.  SHIZUO KAMBAYASHI (AP)

Ha sido uno de los más grandes. Y aunque su nombre no sea tan famoso como su compañero de estudio Ghibli Hayao Miyazaki -ambos fundaron juntos la empresa- la obra de Isao Takahata ha marcado varias generaciones y es un referente mundial para legiones de animadores. Ayer jueves Takahata falleció en un hospital de Tokio a los 82 años víctima de un cáncer de pulmón, según anunció un portavoz del estudio Ghibli; su salud había empezado a declinar desde el pasado verano. Miles de niños españoles en los años setenta y ochenta no conocían su nombre, pero vivieron con pasión y dolor dos de las series de dibujos de televisión más famosas de la época: Heidi y Marco, de los Apeninos a los Andes. Ambas fueron dirigidas por Takahata.


En puridad, Takahata no era animador, pero ha dejado huella en la animación mundial por su capacidad de liderar equipos, por su pasión por la innovación tecnológica, su apuesta por una aproximación artística a la hora de contar historias y su defensa de la emoción como motor narrativo. Todo eso se puede ver en su última película, El cuento de la princesa Kaguya, con la que compitió al Oscar a mejor largo de animación en 2014.

Nacido en Ise, en la prefectura de Mie (centro de Japón) en 1935, y por tanto superviviente a los bombardeos estadounidenses en esta zona durante la Segunda Guerra Mundial, Takahata estudió filología y literatura francesa en la Universidad de Tokio, antes de entrar en el estudio Toei Animation, donde dirigió su primer largometraje animado, La princesa encantada, en 1968. Tres años más tarde, junto con Hayao Miyazaki y Yoichi Kotabe, se pasó al estuido Shin-Ei, aunque sus grandes éxitos, las series Heidi (1974) y Marco (1976), y la película Heidi en la ciudad (1982), fueron producidas por Nippon Animation. Produjo en 1984 para Miyazaki Nausicaä del Valle del viento antes de fundar los dos, junto con el productor Toshio Suzuki, al año siguiente el estudio Ghibli, inaugurando una época dorada de la animación japonesa y mundial, gracias a su apuesta por las historias inspiradas en leyendas y fantasías japonesas, y a su innegable mensaje ecologista. Los tres querían hacer obras más personales, centrarse en la expresión artística, y lo lograron. Vaya si lo lograron.


Takahata logró el reconocimiento internacional en 1988 con su La tumba de las luciérnagas, basada en una novela homónima de Akiyuki Nosaka sobre dos pequeños hermanos que tratan de salir adelante en Kobe, una ciudad al oeste de Japón que quedó completamente devastada durante los últimos meses de la II Guerra Mundial. Posteriormente dirigió filmes como Pompoko (1994) -que fue seleccionada por Japón para representar al país en la categoría de los Oscar de mejor filme de habla extranjera-, Recuerdos del ayer (1991) o Mis vecinos los Yamada (1999). Su último filme como productor fue La tortuga roja (2016), de Michael Dudok de Wit, el primero del estudio Ghibli dirigido por un realizador no japonés y en coproducción con Europa.



Desde entonces, Takahata redujo sus actividades profesionales sin llegar a anunciar que se retiraba, aunque el realizador desveló el año pasado que volvería a dirigir una película de animación. Su trayectoria ha sido reconocida con, entre otros galardones, el premio del Festival de Cine Infantil de Chicago (Estados Unidos), el premio del Festival de Animación de Annecy (Francia) o la Orden de las Artes y las Letras de este país por su trayectoria cinematográfica y por sus traducciones al japonés de poesía francesa.



El Pais