jueves, 30 de noviembre de 2017

Paco Roca y Seguridad Social se unen en un cómic-disco

El dibujante dialoga con José Manuel Casañ en ‘La encrucijada’ sobre la creación y la historia de la música popular del siglo XX

TEREIXA CONSTENLA

Madrid 28 NOV 2017



José Manuel Casañ, líder de Seguridad Social, y el dibujante Paco Roca. INMA FLORES

Más allá de semejanzas obvias, hay una marca de origen que hermana al dibujante Paco Roca (Valencia, 1969) con el músico José Manuel Casañ (Valencia, 1963): un entorno contrariado con sus afanes creativos. Que ambos son tenaces perseguidores de imposibles queda claro en La encrucijada (Astiberri), el cómic-disco que han elaborado juntos, donde hablan de la música del siglo XX, de sus procesos creativos, de sus padres y de sí mismos, y que llevarán de gira por pequeños teatros en 2018.


La primera historieta que Paco Roca publicó fueron cinco páginas de sexo en una revista porno: Kiss Comix. La primera vez que José Manuel Casañ se escuchó cantar en la radio estaba amasando en la panadería de su padre.



Ni el padre de Casañ ni el padre de Roca veían con buenos ojos aquellas inclinaciones artísticas de sus hijos. Ni la música ni los dibujos les resultaban lo bastante serios a dos hombres venidos de la prosa de la posguerra. Hay en La encrucijada una suerte de retrato generacional, la de los niños de los sesenta que huían de las veredas conocidas. “Mi padre fue a verme a un concierto por primera vez cuando llevaba 15 años con la banda. Y nos queríamos con locura; tampoco es que tuviésemos mala relación. Los hijos también vamos enseñando a los padres. Él luego se jubiló, se relajó y tuvo la oportunidad de evolucionar”, reflexiona el líder de Seguridad Social en la librería madrileña Swinton & Grant, donde el jueves presentarán la obra. “Al mío tampoco le gustaba lo del cómic. Afortunadamente, tuvo la oportunidad de ver que me ganaba bien la vida con el dibujo”, tercia Roca. Y de presumir de los dos premios Goya que recibió el dibujante por Arrugas, que presidieron la habitación del hospital donde pasó sus últimos momentos. Crecer a la contra, buscar el aplauso, son viejos estímulos para el arte. “Una de las mayores motivaciones a la hora de trabajar siempre es querer demostrar al mundo de lo que eres capaz”, reconoce en el cómic Casañ.




Del proceso creativo hablaron ambos cuatro años en interminables citas en un restaurante de Valencia. Cómo se hace un cómic, cómo se escribe una canción, cómo se convive con la industria, cómo se preserva la libertad creadora, cómo sobrevivir en la cima... “El éxito te hace perder la rabia por comértelo todo”, sostiene en una viñeta Casañ, compositor de éxitos de los noventa como Quiero tener tu presencia o Chiquilla. “Llegado a este punto nadie te dice: ‘Esto no mola; te estás equivocando’. Posiblemente, sea más fácil hacer tu peor obra cuando ya estás arriba que cuando estás subiendo”, replica Roca.

Concebido en origen como un libro de relatos gráficos a partir de canciones que secuenciarían la historia de la música popular contemporánea, el proyecto ha ido mutando después de alguna crisis de crecimiento. Quedó la espina dorsal: Casañ compuso las canciones que recorren en orden cronológico la música en el siglo XX a través de 11 géneros, que comienzan con una percusión africana y concluyen en el reggae, después de pasar por el blues, el son, la rumba o la psicodelia, entre otros.



Cada uno de estos temas tiene una equivalencia dibujada por Roca, que adopta un estilo gráfico vinculado al contexto histórico en que sonaban, ya sean Winsor McCay, Walt Disney o Moebius. Estas breves historietas se intercalan en una narración gráfica que el autor de Los surcos del azar ve como un híbrido entre el diario de a bordo de un largo diálogo con sus concesiones humorísticas —el dibujante cuenta un viaje en la comitiva del presidente Rodríguez Zapatero a China y Japón que tuvo momentos de “fiesta de Erasmus”— y un ensayo sobre la creación. “El grueso de la historia es contar la duda, la encrucijada. Y lo más difícil era hacer interesante una conversación. Me planteé no usar ningún recurso cinematográfico ni ninguna artificialidad para darle un carácter documental”, explicaba ayer el dibujante. “Para mí, es como el disco que llevo haciendo toda mi vida. Me ha resultado más natural de lo que pensaba, aunque me he metido en algunos géneros que no conocía como el heavy. Pero Paco me enseñó a estudiar, a ponerme las pilas para abordar cualquier tema. Me ha servido para conocerme más a mí mismo”, indica el músico.

Comparten marca de origen, pero distan de parecerse. Paco Roca sopesó tirar la toalla muchas veces, mientras que José Manuel Casañ no lo ha pensado nunca. Habría, eso sí, cambiado algo que ocurrió hace 34 años en una cola de la Seguridad Social: “Si hubiera pensado que el grupo iba a durar hasta ahora, me habría esmerado más con el nombre”.


El Pais

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Tebeorama: De paseo por nuevos mundos sin salir de este

Sesenta años después del inmortal 'El Eternauta', el noveno arte se dirige con miradas renovadas hacia Latinoamérica

ÁLVARO PONS
14 NOV 2017



Detalle de una página de 'Museomaquia', de Santiago García y David Sánchez.

La mirada hacia Latino­américa nunca volvió a ser la misma tras aquellas estremecedoras imágenes de un Buenos Aires nevado, en silencio, en el que H. G. Oesterheld y Solano López hicieron caminar a su inmortal El Eternauta. Sesenta años después de aquel momento, el noveno arte vuelve a dirigirse hacia aquellos países con nuevas miradas renovadas. La ficción sigue siendo un elemento válido de análisis de posibles pasados que dialogan con la realidad, como hace Agustín Ferrer Casas en Arde Cuba (Grafito Editorial), que recuerda la revolución castrista de la mano, nada más y nada menos, de Errol Flynn, retomando la filmación real del documental Cuban Story para crear un nuevo destino para Camilo Cienfuegos. El elegante y escrupulosamente documentado dibujo permite leer más allá de la invención para establecer dos niveles paralelos, en el que historia y aventura se entremezclan con acierto. Pero la potencia del cómic es de tal calibre que puede dejar de lado sin prejuicios el decorado de la ficción y entrar en la narración de la realidad desnuda.







Adiós mi Habana, de Anna Velt­fort (Verbum), lleva al lector al mismo escenario y momento que la anterior obra, pero aporta una perspectiva distinta. Desde su experiencia en Cuba en los años sesenta, la autora recuerda los inicios de la revolución castrista, pero con la mirada crítica de la persecución y hostigamiento que sufrió por su condición de homosexual. Existe, también, una opción intermedia: la que deciden usar Jorge González y Olivier Bras en¡Maldito Allende! (ECC Ediciones). Parte de un trabajo corto de periodismo en cómic para La Revue Dessinée para indagar más en el tema y tomar un camino diferente, creando la memoria ficticia de un chileno que vuelve a su país para estudiar las figuras de Allende y Pinochet. En un complejo y difícil ejercicio de equilibrio, los autores retratan en paralelo a político y dictador, no buscando una equidistancia objetiva, imposible tras el pasado, sino intentando comprender su realidad para entender el pasado ya escrito. González exprime sus acuarelas hasta un expresionismo doloroso, que matiza de sentimientos y emociones el trabajo periodístico de Bras en una conjunción perfecta que deja en el lector el peso de las decisiones.




En este caminar por otros mundos, la historieta nos puede llevar sin sobresaltos hasta Asia, hasta ese Japón donde el manga reina incondicionalmente y genera una cultura apabullante en una complejidad de la que apenas nos llegan ecos. Poco a poco se van resolviendo las ausencias de los grandes dibujantes de manga, como Kazuo Kamimura, conocido en Occidente más por la Lady Snowblood que encandiló a Tarantino que por el conjunto de una obra de exquisito existencialismo o por ser el maestro de Jiro Taniguchi. A la espera de que alguna vez nos llegue la magistral Dosei Dijai (Cuando vivimos juntos), ECC Ediciones publica en España la no menos imponente El club del divorcio, durísimo relato de la cotidianeidad de un club nocturno japonés de los años setenta, que se adentra en el difícil encaje de una mujer divorciada en una sociedad tan tradicionalista como machista. El delicado trazo de Kamimura alza un retrato de la soledad en el que la tristeza es la única constante. Una tristeza deses­perante, agobiante, que impregna cada trazo del dibujo de unos personajes que son incapaces de mirarse a los ojos.




El cómic permite también parafrasear a Eluard y buscar nuevos mundos sin salir de este hasta llegar al surrealismo desbordado, como proponen Santiago García y David Sánchez en Museomaquia (Astiberri), uno de esos regalos envenenados que en manos de otros autores podría haber sido un encargo mecánico, pero que estos dos autores han sabido transformar en reto desafiante al lector. Para conmemorar el 25º aniversario del Museo Thyssen Bornemisza, García y Sánchez transfiguran el propio museo en el paisaje onírico por el que deambula un joven caballero sin rumbo, dejando que las obras tomen vida en un relato donde el arte es el único protagonista de una búsqueda por este nuevo sueño de Polífilo, creando conexiones a través del tiempo y el estilo que derrumban las barreras del arte para construir una visión única, reproduciendo ese estado de confusión y fascinación que provoca la visita a un museo. Onirismo del que participa Sabor a coco, de Renaud Dillies (La Cúpula), homenaje confeso a esa joya única del arte que es el Krazy Kat de George Herriman que visita ahora —no se lo pierdan— el Museo Reina Sofía. Dillies es consciente de que la sombra de Coconino es alargada, de la imposibilidad de acercarse al original, por lo que decide usarlo en constante referencia que certifica la validez hoy de aquellas propuestas que encandilaron a Picasso.


El Pais

domingo, 26 de noviembre de 2017

Un dibujo Hergé con Tintín y Milú, adjudicado por 500.000 euros

La acuarela para El Cetro de Ottokar ha sido subastada en París


París 18 NOV 2017 - 18:06 CET


El dibujo de Tintin subastado en París. HERGE / MOULINSART / HANDOUT EFE

Un dibujo en colores de Tintín y Milú, realizado por Hergé para la publicación de El Cetro de Ottokar, ha sido vendido por más de medio millón de euros en una subasta este sábado en París, según ha informado a AFP la casa Artcurial, organizadora de una venta dedicada al "universo del creador de Tintin", que incluye álbumes raros, dibujos originales y objetos diversos como litografías, estatuillas o juguetes.

Este dibujo en acuarela con tinta china (20,50 centímetros por 21 centímetros) representa a Tintín y a Milú, escoltados por un mayordomo, en el palacio real de Sildavia, reino imaginario donde transcurre la acción de El Cetro de Ottokar. Se utilizó como ilustración para la portada del número Petit Vingtième del 14 de febrero de 1939. Además, dos tiras de La estrella misteriosa, publicadas en el diario belga Le Soir en 1941, fueron adjudicadas por 381.000 euros.

Para Eric Leroy, experto en cómics de Artcurial, "las obras originales de Tintín son cada vez más raras en las subastas, especialmente las de los años 1930 a 1940". Hergé posee la mayoría de los récords de ventas de originales de cómics. El dibujo de la portada doble de los álbumes de Tintín, por ejemplo, fue vendida por más de 2,6 millones de euros en mayo de 2014, también en Artcurial.

Tintín es un tebeo único no solo porque haya vendido 215 millones de ejemplares en 70 lenguas o porque, solo en Francia, siga vendiendo más de medio millón de tebeos cada año. Tampoco porque se paguen cantidades exorbitantes por cualquier original de Hergé que salga al mercado –el récord lo tienen los dibujos de las guardas de los álbumes entre 1937 y 1958, que alcanzaron 2,6 millones de euros en una subasta en 2014; aunque la misma semana se pagaron 24.800 euros por una edición original de La oreja rota (1937)–. Ni siquiera por la calidad de los dibujos o por la gigantesca influencia que la línea clara ha tenido sobre el cómic posterior y, en general, sobre las artes gráficas. Tintín no tiene equivalente por la relación única que establece con sus lectores.


El Pais



El enigma de los guerreros íberos

Nuevos estudios arrojan luz sobre la pintura hallada en Valencia en 1934, obra cumbre del arte ibérico

IGNACIO ZAFRA

Valencia 20 NOV 2017



Vaso de los Guerreros, datado entre los siglos III y II antes de Cristo, obra cumbre del arte ibérico.


El Vaso de los guerreros, obra cumbre del arte íbero, sigue guardando secretos. Pero las últimas investigaciones, cuyos resultados se muestran hasta marzo en una exposición del Museo de Prehistoria de Valencia, arrojan más luz sobre el origen y significado de una obra excepcional, datada entre los siglos III y II antes de Cristo, considerada a la pintura de este antiguo pueblo del Mediterráneo lo que la Dama de Elche supone para su escultura.

El friso continuo pintado sobre una gran vasija representa a seis jinetes y dos infantes armados con falcatas (la espada de hoja curva que usaban los íberos) y lanzas que persiguen a otros cuatro guerreros, los cuales parecen huir a pie sin dejar de mirar hacia atrás con gesto de entendible preocupación mientras se protegen con escudos. Los motivos pintados alrededor de los personajes, fundamentalmente hojas y flores, ilustran un escenario al aire libre.

Persiste el enigma de si trata de la reconstrucción de una cruda batalla o de un enfrentamiento meramente ritual. Los arqueólogos consideran, en todo caso, que refleja algunos de los valores, como la guerra y la violencia, de las élites de Edeta, la antigua ciudad ibérica ubicada en la actual Llíria, donde fue hallado en el año 1934.



Dibujo del friso del Vaso de los Guerreros realizado por Francisco Porcar en 1934.


"Las armas tenían un valor social que se pierde en otros momentos históricos. Hoy la gente no se suele hacer enterrar con un arma. En aquellos momentos sí, y también se mostraban con ellas", afirma Jaime Vives-Ferrándiz, uno de los dos comisarios de la exposición El enigma del Vaso y conservador del Museo de Prehistoria, a cuya colección pertenece la obra desde su descubrimiento en el paraje del Tossal de Sant Miquel, situado a 30 kilómetros de Valencia.

La exposición en torno al enorme vaso (tiene 43 centímetros de altura y 52 de boca), que seguramente nunca se utilizó para comer, pero es posible que sí para beber alguna sustancia no identificada en el contexto de un rito social de celebración, como un cambio de estación o la entrada en la edad adulta de un miembro de la aristocracia edetana, coincide con el 90 aniversario del museo.

La obra fue hallada en los restos de un edificio que inicialmente se consideró una construcción anodina de Edeta y ahora, explica Helena Bonet, directora del museo y también comisaria de la exposición, es visto como un inmueble excepcional. Probablemente un templo, a cuyo pozo votivo se lanzaron, antes de sellarlo, esta y otra decena de vasos con pinturas extraordinarias —algunos de cuyos fragmentos integran la exposición—, copas, platos y una figura de terracota que parece representar a un ancestro. Todos los objetos, en fin, propios de un gran banquete de celebración que quizá, imaginan en el museo, se extendió hasta el alba de la noche más larga del año.

El conjunto de imágenes que decoran las piezas, en algunas de las cuales las mujeres ocupan el papel protagonista, constituye una ventana a la vida de la aristocracia ibérica, amante de la música y el baile, preocupada por la vestimenta y por exhibir su pericia en el combate.

En el Vaso de los guerreros dos de los atacantes empuñan las espadas con la mano izquierda. "No disponemos de conclusiones claras, pero puede responder a que estemos ante una muestra de alarde y destreza en el uso de las armas". Y los jinetes montan a la amazona, en vez de a horcajadas. "Para algunos investigadores es un recurso pictórico; una forma de no cortar las piernas. Pero puede pensarse también en una exhibición de habilidad", indica Vives-Ferrándiz.

No hay pruebas de que el pintor o pintora del Vaso de los guerreros se prodigara mucho, pero la misma persona o sus discípulos crearon otros de los recipientes hallados en el pozo. Los nombres propios que figuran en algunos vasos, junto a fórmulas escritas que se asocian con las expresiones encargar o mandar hacer —la lengua íbera es intraducible—, además de otras pistas, llevan a los investigadores a deducir que se trataba de regalos.

La misteriosa destrucción de Edeta

Como los demás vasos hallados en el pozo ritual de Edeta, el de los guerreros tuvo que ser recompuesto, ya que se rompió en pedazos probablemente al ser lanzado allí por sus dueños durante la celebración. "La calidad artística del Vaso de los guerreros supera la de cualquier otra cerámica indígena del Mediterráneo occidental. La ejecución alfarera tiene un tamaño excepcional y apenas tres milímetros de espesor. Y como calidad artística, detalle, secuencia y plástica de la decoración no hay nada parangonable a esta pieza", afirma el conservador del museo.

También es un misterio qué sucedió con Edeta, una de las principales ciudades-estado (por definirlas así) ibéricas, cuyos dominios se extendían desde el río Mijares, en Castellón, hasta el Júcar, en Valencia. El análisis arqueológico apunta a que fue destruida, quizá por soldados romanos, a principios del siglo II antes de Cristo, puede que una o dos generaciones después de que el Vaso de los guerreros fuera creado. "Sabemos que fue un episodio violento porque las cosas se dejaron allí sin recuperar. Es decir, que no fue un abandono planificado", afirma Vives-Ferrándiz. "En otros casos vemos que la gente se ha mudado, aquí no".




viernes, 24 de noviembre de 2017

El hombre del tiempo





En 'Mort Cinder', de Héctor G. Oesterheld, iniciaremos un viaje junto a un apasionante personaje a través de diferentes épocas

JOSÉ LUIS VIDAL
22 Noviembre, 2017

Hablar sobre el guionista y escritor argentino Héctor G. Oesterheld es nombrar a uno de los pilares maestros de la Historieta argentina. Ensayista, editor y genial creador de personajes (Sargento Kirk, Ernie Pike, El Eternauta, Sherlock Time…) que marcaron, y siguen haciéndolo, a generaciones de lectores de cómics. Su Eternauta, junto al dibujante José Solano López, es el Gran personaje de la viñeta argentina, consiguiendo en una sola obra conjugar un argumento de ciencia ficción que surge de la cotidianidad, desarrollándose en las calles de Buenos Aires y no quedándose ahí, ya que contiene una lectura, un mensaje que refleja la situación política y social de la Argentina de los años setenta, atrapada entre las garras de la dictadura militar.

Y precisamente, si se ha de hablar de Oesterheld, es inevitable y necesario comentar su activismo político, convicciones que lo condujeron, debido a la intransigencia y la férrea censura, a ser víctima de la tragedia más absoluta, ya que tanto él como sus cuatro hijas forman parte de esa gris lista de desaparecidos perteneciente al régimen dictatorial.

Una vez hecha esta breve introducción, tan sólo queda alegrarse porque la editorial Astiberri recupera, en todo su esplendor, una de las obras cumbre de Oesterheld, Mort Cinder, esta vez acompañado por otro de los grandes de la viñeta, Alberto Breccia (Los Mitos de Cthulhu, Busacavidas, Perramus…). Y lo hace de la mejor forma que se puede recuperar, reeditar, sirviéndose en la mayor parte del proceso de las páginas originales de la obra y, y en el caso de no poder contar con ellas, de las mejores reproducciones de éstas.

Pero, ¿Quién es el hombre que da nombre a este cómic?, ¿Quién es Mort Cinder? Curiosamente, al igual que en El Eternauta, Oesterheld se sirve de un presentador, un puente narrativo, testigo de unos extraños hechos. Se trata de un anciano, el anticuario británico Ezra Winston, que en su pequeño negocio ve pasar los días, disfrutando de la monotonía.

Pero ésta se va a ver completamente fragmentada en el momento en el que en su tienda reciba dos objetos, un antiquísimo espejo egipcio y, sobre todo, un amuleto. Una extraña marca en su mano lo va a conducir, a través de una pesadilla en la que es perseguido, a un pueblo llamado Mertonville. Será allí, en su camposanto, donde conozca al que va a ser su eterno compañero a partir de entonces, el enjuto y misterioso Mort Cinder, al cual siguen la pista los crueles hombres con "ojos de plomo".

El misterio de la situación será resuelto cuando visiten a un megalomaniaco doctor, que les desvelará su verdaderos planes (remitiéndonos una vez más a la sublectura que se ofrecía en El Eternauta, la de las masas hipnotizadas por el poder…) y, a la vez, seremos testigos junto a Ezra del porqué de esta auténtica "caza del hombre". Y es que Mort Cinder no es un humano normal, posee la cualidad de volver de la muerte, lo que lo ha llevado a protagonizar y presenciar hechos en infinidad de épocas diferentes.

Viajaremos junto a él al a los sangrientos campos de batalla de la Primera Guerra Mundial, donde Oesterheld nos muestra la oscuridad, la cobardía que se esconde en el corazón del ser humano. Historias éstas sin moraleja, que tan sólo nos muestran lo mejor y lo peor del hombre.

La Torre de Babel; una temible penitenciaría llamada Blue Dove; la maldición de un vitral; Rayo de luna, un barco negrero donde Cinder conocerá la amistad; regreso al más misterioso Egipto y, finalmente, una de las batallas más famosas de todos los tiempos, Las Termópilas. Otra visión, muy diferente, por ejemplo, a la que nos regaló Frank Miller con su 300, otro de los grandes del Noveno Arte… Diferentes y variados escenarios en los que Mort Cinder ha estado, convirtiéndolo en el hombre que es.

Pero este cómic no sería la joya que es sin la aportación gráfica de un genio llamado Alberto Breccia. Artista uruguayo, eterno experimentador, que se vuelca en la página en blanco y, utilizando diferentes técnicas, saca las sombras, un blanco y negro arrebatador, que te deja pasmado. Rostros angulosos, líneas que marcan los surcos de lo sufrido en las carnes de los personajes, convirtiendo a esta obra en una referencia, un espejo en el que reflejarse para todos aquellos que quieran dedicarse a la ilustración. Genialidad absoluta.

Como tocados por una invisible varita mágica, la unión de estos dos Maestros (cada uno en su terreno) desemboca en la creación de una obra hipnótica, tanto por lo que cuenta y cómo es contado. En pocas ocasiones, se ha rayado tanto la perfección en un tebeo.

Este imprescindible volumen viene rematado por un guión de Hector G. Oesterheld que no llegó a ser plasmado en viñetas, un extra que redondea la publicación de esta obra en nuestro país.


Malaga Hoy



Del videojuego al manga

El cómic bebe de las fuentes del cine y la literatura, entre otras artes, y más tarde de la industria del videojuego

La historia de Zelda está firmada por dos mujeres 'mangakas'



Akira Himekawa, seudónimo de un dúo femenino de 'mangakas': A. Honda y S. Nagano.


GERARDO MACÍAS
22 Noviembre, 2017

'The Legend of Zelda: Ocarina of The Time (Perfect Edition)'. Guion y dibujos: Akira Himekawa. Norma Editorial, 2017.

En 1964, el belga Morris, dibujante de Lucky Luke, consiguió que la ONU aceptase el cómic como noveno arte, aunque en realidad sea anterior a aquellas disciplinas a las que se les atribuyen las condiciones de octavo (fotografía, 1825) y séptimo (cine, 1886).

El cómic es un arte por derecho propio. Eso no impide que todas las artes se influyan unas a otras. Seguramente, sean el cine y la literatura, las artes que más hayan influido al cómic, pero no hay que olvidar tampoco que su particular estética ha salido de las viñetas para alcanzar a la publicidad, el diseño, la moda y el cine.

Otra gran influencia en el cómic procede de la industria del videojuego, que actualmente es considerado el décimo arte. Concretamente, hay una exitosa saga de videojuegos que ha sabido trasladar esa excelente aceptación al lenguaje del cómic japonés, el manga.

El videojuego The Legend of Zelda: Ocarina of Time fue publicado en 1998 para la consola Nintendo 64. Ocarina of Time es el quinto lanzamiento de la franquicia The Legend of Zelda y se convirtió en el primero de la serie en hacer uso de gráficos 3D.

El protagonista de este videojuego es el joven héroe Link, quien emprende una aventura en el reino de Hyrule para detener a Ganondorf, rey de la tribu Gerudo, antes de que encuentre la Trifuerza, una reliquia sagrada capaz de concederle cualquier deseo a su poseedor. Para ello, debe viajar a través del tiempo y explorar varios templos con el fin de despertar a algunos sabios que tienen el poder para aprisionar de forma definitiva a Ganondorf. Se ha de mencionar que la música juega un papel muy importante en la trama del juego, puesto que el jugador tiene que aprender a tocar varias canciones con una ocarina. Incluso, la popularidad de Ocarina of Time incrementó de forma significativa las ventas de ocarinas.

El videojuego ha dado lugar a la publicación de novelas, historietas, cómics e incluso películas: no obstante, gran parte de este material no es reconocido oficialmente por Nintendo como parte del canon de The Legend of Zelda.

Esta versión manga fue publicada en Japón en 1998 por la editorial Shogakukan, escrita y dibujada por Akira Himekawa, seudónimo del dúo femenino de mangakas cuyos nombres individuales son A. Honda y S. Nagano (pero también son seudónimos). Comenzaron a crear los manga de The Legend of Zelda en 1999 con Ocarina of Time, y desde entonces han realizado los siguientes manga de la misma saga: Majora's Mask, A Link to the Past, The Minish Cap, Oracle of Seasons, Oracle of Ages, Four Swords y Phantom Hourglass. Todas estas obras están basadas en videojuegos homónimos, por lo que se pueden encontrar plasmadas algunas escenas de cada uno de ellos.

Una novena historia, que adapta el juego The Legend of Zelda: Skyward Sword, se puede leer como extra del aclamado libro Hyrule Historia, la enciclopedia del mundo de The Legend of Zelda que desvela más de un secreto de esta conocida saga.

Esta peculiaridad de las dos autoras que firman en colectivo bajo nombre masculino ha provocado errores de traducción en el uso de los pronombres. Esto se puede ver en el texto introductorio escrito por Akira Himekawa.

La primera parte cuenta con un total de siete capítulos y veremos en él la historia de Link niño, cómo encuentra la Esmeralda Kokiri, el Rubí Goron y el Zafiro Zora.

En esta parte del manga se cuenta la historia de The Legend of Zelda: Ocarina of Time hasta la parte en la que Rauru le muestra a Link que pasaron siete años desde que sacó la Espada Maestra del Pedestal del Tiempo y que ahora ya es mayor.

La segunda parte contiene ocho capítulos y tres especiales. Es la historia de Link adulto de cómo encuentra los siete medallones y salva a los sabios.

Todo comienza con una breve introducción en la que aparece una Hyliana corriendo a caballo con un bebé en brazos. Luego se la ve, exhalando su último aliento, bajo la protección del Gran Árbol Deku.

Aparte del trabajo realizado por Akira Himekawa, Shotaro Ishinomori se puso al frente de la tira cómica A Link to the Past en la que los padres de Link son unos Caballeros de Hyrule que se encuentran perdidos en el Mundo Oscuro. Finalmente, todas las tiras se unieron en una novela gráfica durante los años noventa.


Malaga Hoy


Maravillas reunidas


JAVIER FERNÁNDEZ
22 Noviembre, 2017




'El cuarto mundo de Jack Kirby, vol. 3'. Jack Kirby. ECC. 400 páginas. 35 euros.

Sigue la esperada recuperación de la obra magna de Jack Kirby en solitario, una maravilla en toda regla que no puede faltar en cualquier tebeoteca que se precie; no en vano, The Comics Journal la incluyó en su listado de los 100 mejores cómics del siglo XX. El tercer volumen (de cuatro) de El Cuarto Mundo recopila los números 7 a 10 de las series The Forever People y The New Gods, los 7 a 9 de Mister Miracle y los 146 a 148 de Superman's Pal, Jimmy Olsen, todos publicados por la editorial DC con fechas de portada de 1972. La excelente edición de ECC incluye una introducción del escritor Glen David Gold, epílogos de Mark Evanier y Jorge García y una sección de extras en la que se reproducen los lápices de hasta diez páginas.


Malaga Hoy




Una historia de supervillanos

JAVIER FERNÁNDEZ
22 Noviembre, 2017



'Pura maldad: Brainiac'. VVAA. ECC. 256 páginas. 25 euros.

Brainiac es el título del nuevo tomo de la colección Pura maldad, que repasa la trayectoria de los principales supervillanos del universo DC. Obviamente, el protagonista en este caso es el alienígena de piel verde (o cuerpo robótico, según la época) creado por Otto Binder y Al Plastino en 1958, en el ya mítico Action Comics 242, que inaugura la presente selección. El volumen incluye tres largos y deliciosos arcos argumentales: el primero, de 1978, escrito por Cary Bates y dibujado por Curt Swan; el segundo, de 1983, obra de Marv Wolfman y un espectacular Gil Kane; y el tercero, de 1989, del guionista Roger Stern y los dibujantes George Pérez y Kerry Gammill. El libro se completa con dos episodios, uno de la etapa de Joe Kelly en el cambio de siglo (con Germán García y Kano a los dibujos) y otro fechado en 2013 y realizado por Tony Bedard y Pascal Alixe.


Malaga Hoy


Raros y molones

JAVIER FERNÁNDEZ
22 Noviembre, 2017




'La patrulla condenada: Ladrillo a ladrillo'. Gerard Way, Nick Derington.ECC. 176 páginas. 15,95 euros.


En otro tiempo, La Patrulla Condenada de Gerard Way y Nick Derington habría sido publicada por el sello Vertigo, pero DC lleva unos años perdida en eventos y reinicios y ha acabado descuidando la que ha sido la línea más excitante del cómic mainstream estadounidense de las últimas dos décadas y media (con el permiso de la edad dorada de Wildstorm). Apenas queda ya nada del Vertigo de los Gaiman, Morrison, Milligan, Ennis o Ellis, y quizá sea por eso que la editorial se ha inventado la marca Young Animal para dar cabida a obras experimentales, títulos con el marchamo de adultos y una clara intención de agitar el panorama. Se ha contado, entre otros, con editores como Jamie S. Rich, que pasó por Dark Horse y Oni Press antes de recabar precisamente en Vertigo, o Shelly Bond, también ligada a Vertigo, y con creativos como Gerard Way, vocalista de My Chemical Romance y guionista de ese curioso y premiado tebeo de superhéroes que es The Umbrella Academy. Way participa en el desarrollo general del sello Young Animal y contribuye además como guionista de la nueva versión de La Patrulla Condenada, que comenzó su andadura con fecha de cubierta de diciembre de 2016.

Hablar de La Patrulla Condenada es hablar de un título de culto, del que vienen inmediatamente a la cabeza dos etapas primordiales: la inicial, de los años 60, una reunión de seres disfuncionales en forma de grupo de superhéroes, escrita por un visionario Arnold Drake y dibujada primorosamente por Bruno Premiani, y la muy celebrada de Grant Morrison y Richard Case, de los años 90. El estilo lisérgico de esta última etapa está muy presente en el trabajo de Way, que incluye a Flex Mentallo en la formación inicial, en la que no faltan Robotman, Crazy Jane o el Hombre Negativo, aunque el protagonismo se lo lleva la joven paramédica Casey Brinke. En cuanto al estilo visual, el dibujante Nick Derington y la colorista Tamra Bonvillain trabajan en la hebra indie que lleva varios años de moda, de modo que el producto final es muy bonito y elegante. La cosa promete.


Malaga Hoy


Nuevo orden mundial

ECC recupera una de las obras más influyente de los últimos 20 años y que supuso el comienzo de una nueva forma de hacer cómic

JAVIER FERNÁNDEZ
22 Noviembre, 2017


'The Authority: Infierno en la tierra'. Mark Millar, Frank Quitely, Dustin Nguyen.ECC. 416 páginas. 36,50 euros.


Decía Timothy Callahan en uno de sus atinados artículos para el sitio web Comic Book Resources que el tebeo de superhéroes más influyente de los últimos veinte años es el Stormwatch de Warren Ellis (y su continuación, The Authority). En sus propias palabras: "Si el Watchmen de Alan Moore alumbró la era moderna de los cómics, el Stormwatch de Warren Ellis engendró la era en la que estamos ahora, sea esta cual sea. Estamos probablemente en las postrimerías de la era post-Stormwatch (…), no quiero decir con esto que Stormwatch y [su continuación] The Authority estén al nivel de Watchmen, pero seguramente son el punto de ruptura con lo viejo y el comienzo de lo nuevo. Léete cualquier otro tebeo de 1996, y léete luego el Stormwatch de Ellis. Se lee como un cómic de la década de 2000, en tanto que el resto se lee como si fuesen cómics de 1989. El ritmo de los cómics actuales (el uso del diálogo y la acción muda frente a los textos de apoyo) abunda en Stormwatch. Incluso si se ignora la esencia temática de la historia, su trasfondo oscuro y su optimismo ante la inevitable fatalidad, uno puede apreciar la clase de escritura que se convertiría en norma media década más tarde. (…) Stormwatch y The Authority está en el ADN del 98% de los cómics de superhéroes publicados hoy día, pero se han asimilado tanto que ni se nota".

Teniendo en cuenta que el texto de Callahan estaba fechado en 2009 (y es que las cosas han variado levemente desde entonces, pero eso queda para otro artículo), lo cierto es que no puedo estar más de acuerdo con él. La mayoría de los tebeos de superhéroes publicados entre 1996 y (precisamente) 2009 son herederos de la narrativa de Ellis en Stormwatch, y tienen como modelo la puesta en escena panorámica (widescreen en inglés) del dibujante Brian Hitch en The Authority. Es por eso que considero esencial su lectura para cualquier aficionado al género, y celebro la recuperación de The Authority por parte de ECC (ojalá la reedición cuaje y la editorial se atreva también con Stormwatch).

De momento se han publicado los dos volúmenes del volumen 1 de The Authority, uno con la etapa completa de Ellis y Hitch, y este segundo titulado Infierno en la Tierra, que contiene los alucinantes episodios del guionista Mark Millar y dibujantes como Frank Quitely, Dustin Nguyen, John McCrea o Arthur Adams, es decir, los números 13 a 29 (y último) de la serie original, publicados por primera vez entre 2000 y 2002. Es cierto que el trabajo literario de Ellis en Stormwatch fue superior al de The Authority (que es visualmente mucho más espectacular gracias a Hitch), y también este segundo tomo es superior en muchos aspectos al primero, pues Millar tomó el concepto de la serie y lo llevó al siguiente nivel, aumentando la acción, el humor negro y la mala leche hasta cotas insospechadas. Los héroes de The Authority no se conforman con darle una paliza al supervillano de turno, quieren reformar el mundo y están convencidos de que el fin justifica los medios. A ver quién es el guapo que les lleva la contraria.


Malaga Hoy



El drama de los refugiados, en viñetas

Unos sesenta autores se han unido en la creación de un volumen que se centra en los desplazados por la guerra con el fin de recaudar fondos para Save the Children

1. La historieta 'Cinco millones' de Jorge García y Fidel Martínez denuncia la invisibilidad de los refugiados. 2. Una página de 'La tierra que me guarda', de Raule Fejzula. 3. 'Canciones de libertad, con guión de Raúl Deamo, guión de Montse Martín Juárez y color de Gabor. 4. Una de las historietas que apartan el foco de los desplazados de guerra.

MANUEL DONOSO
Málaga, 24 Noviembre, 2017

"Los ojos de Asaad no ven otra cosa que la gloria y el esplendor que Palmira tuvo antaño" es una de las frases que narra una de las historietas de Refugiados, Viñetas Solidarias. La atención se centra en el decano de los arqueólogos de esta ciudad antigua, que se niega a abandonar el complejo arqueológico ante la llegada de los terroristas de Daesh, que acabarían por destruir estos monumentos milenarios. Como este, un sin fin de relatos acompañan a los miles de desplazados por la guerra de Siria que buscan comenzar de nuevo en Europa. Para ayudarles, unos sesenta autores de cómic se han unido para crear una obra cuyos fondos irán destinados a la oenegé Save the Children.

A través de la plataforma de micromecenazgo Spaceman Project, estos guionistas y dibujantes buscan conseguir 9.500 euros para el apartado de ayuda a los refugiados sirios de Save the Children y poder distribuir el cómic. Para ello se puede adquirir directamente en la web, al igual que dibujos originales de distintos autores que también se destinan al fondo. De llegar a la meta que se han marcado -para la que quedan 21 días-, y quitando los gastos de impresión y distribución, las ganancias de las ventas en tiendas especializadas también serán para la oenegé.

La iniciativa surgió hace casi un año a raíz de la actividad en Facebook de varios autores, explicó ayer a este periódico el coordinador del proyecto y guionista, Álex Ogalla. "Teníamos en mente el invierno que habían pasado en el campo de refugiados, que habían estado muy faltos de mantas, de protección contra la lluvia y tal", precisó, por lo que su compañero Jorge Fornés publicó el comentario "Los autores de cómics deberíamos hacer algo", y entonces Ogalla le propuso hacer un cómic conjunto que él se encargaría de coordinar.

"Nos pusimos manos a la obra y fuimos contactando con compañeros de profesión y a la vuelta de casi un año que va a hacer ya tenemos listo el álbum, a ver si del crowfunding sale victorioso y podemos echarlo adelante", afirmó Ogalla en este sentido.

Con prológo de Carmen Chaparro, Refugiados, Viñetas Solidarias se centra en los desplazados de guerra sirios a lo largo de sus 192 páginas (128 en color y 64 en blanco y negro), con historias "de primera mano" en ocasiones, pues algunos autores conocen personalmente a refugiados. Sin embargo, también cuenta con viñetas "que no tienen nada que ver, que son entretenimiento", pues querían que "hubiera un poco de todo", explicó Ogalla.

Si bien hay variedad en la temática de las viñetas, -incluso en aquellas sobre los refugiados, como ocurre con la de los desplazados africanos de los 80 , de Carla Berrocal- "el tema de concienciación social está en muchas de las historietas", aseguró Ogalla. "Por ejemplo, los grandes Miki y Duarte han puesto seis tiras donde se le ataca mucho al tema este de España y parte de Europa, cómo no atienden a estas cosas como deberían", resaltó el guionista en referencia al incumplimiento del Gobierno español del número de refugiados acogidos y al trato que en europa reciben por parte de distintos sectores y países.

A la variedad de los relatos se une la de los estilos. "Hay una mezcla importante. Yo creo que enriquece mucho, es como cuando va uno a un bar y pide distintas tapas, pues esto sería lo mismo: estamos haciendo cómics pero con distintas formas de ver el dibujo, el trazo, la lína, el color...", subrayó.

A esto favorece el hecho de que la mayoría de los autores participantes trabajan para Marvel, DC y otras grandes editoriales. "El máximo exponente para mí, tanto en lo personal como guionista es que esté Enrique Sánchez Abulí con nosotros, porque es un referente de cuando yo era lector y decía: 'yo quiero escribir como este hombre'; y el día de mañana que haya podido trabajar con él para mí es una gozada", expresó.

Precisamente, el que el proyecto se desarrolle a lo largo de un año es debido al trabajo para las grandes editoriales, que Ogalla calificó de "agobiante" en ocasiones, el cual quita bastante tiempo a los autores para dedicarlo a estos fines benéficos.

Aunque parece verse una luz al final del túnel en Siria con las reconquistas de terreno al Daesh, el drama está lejos de acabar. Aún aguardan miles de personas a las puertas de Europa que dejan atrás pérdidas personales y hogares en ruinas.

"Creo que con el tiempo la televisión nos hace que nos duela menos y llega un momento en que nos inmunizamos y dejamos de ver estas cosas con la importancia que tienen. Entonces hay que hacer un ejercicio de ponernos en la piel de estas personas", reflexionó Ogalla en este sentido. "Debe ser una impotencia increíble lo de no poder hacer nada por los tuyos y a mí me llega y me apena mucho, y la intención esta de ayudar es si podemos sacar algo, 2.000, 3.000, 4.000 euros, lo que sea, y que vayan allí, pues buenos son", afirmó.


Malaga Hoy


domingo, 19 de noviembre de 2017

El Barón Rojo despega de nuevo convertido en un psicópata asesino

Cerca de cumplirse el centenario de la muerte del piloto, aparece la edición integral de sus aventuras en cómic, dibujadas por el español Carlos Puerta

JACINTO ANTÓN
Barcelona 18 NOV 2017


Boceto de Carlos Puerta para 'El Barón Rojo'.

A pocos meses de cumplirse los cien años de su derribo y muerte, vuelve el Barón Rojo convertido en personaje de cómic y retratado como un psicópata asesino: no puede decirse que sea precisamente un homenaje. Sabíamos que Manfred von Richthofen, el célebre aviador alemán de la I Guerra Mundial conocido como el Barón Rojo, el mayor as de caza de la contienda, con 80 victorias, no era un tipo lo que se dice simpático. Las biografías más recientes y sus propios escritos, como El avión rojo de combate, nos muestran a un hombre frío y calculador obsesionado con ganar prestigio y medallas (especialmente la Pour le Mérite, el Blauer Max) y que consideraba la guerra en el aire una actividad cinegética: derribar pilotos enemigos era como abatir presas de caza. Matar no le suponía ningún problema, al contrario. Despiadado, arrogante y ambicioso, Von Richthofen aparece todavía peor de lo que fue en el extraordinario Barón Rojo, del guionista francés Pierre Veys (pertinentemente nacido en Cambrai) y el dibujante madrileño Carlos Puerta, que retratan al aviador, mezclando su vida real con la ficción, en tonos muy negros. La imagen que ofrecen del piloto ha provocado controversia pues no son pocos los que lo admiran aún como un combatiente noble y caballeroso.


Norma editorial acaba de editar en un solo volumen la integral de los tres álbumes de que consta el insólito biopic dibujado del famoso y discutido aviador que se hizo especialmente temido en los cielos de la Gran Guerra a los mandos de su Fokker triplano rojo, uno de los iconos de aquella contienda (aunque en realidad el piloto consiguió más derribos volando en los Albatros). La publicación llega ya cerca del centenario de la muerte de Von Richthofen, que se produjo, de manera aún no del todo esclarecida, cuando fue abatido el 21 de abril de 1918 sobre el Somme.

Barón Rojo, dibujado de una manera impresionantemente realista, muestra todo el horror y la épica de la lucha en el aire en los tiempos pioneros de la aviación –hacía apenas diez años que los Wright habían realizado el primer vuelo- con una atención minuciosa al dibujo de los aviones y demás ingenios y equipo bélico (incluidos tanques, zepelines y hasta ¡un submarino!), así como a los uniformes y escenarios. Se trata de una de las mejores plasmaciones jamás hechas de la guerra aérea en las viñetas, comparable a ese otro espléndido cómic (también en formato de trilogía) que es El gran duque, de Hugault/ Yann, sobre otro aviador alemán, este de ficción y en la II Guerra Mundial. Hugault y Puerta fueron dos de los invitados el pasado Salón del Cómic de Barcelona, dedicado a la aviación, y protagonizaron una mesa redonda sobre los aeroplanos en las viñetas.


 El Barón Rojo despega de nuevo convertido en un psicópata asesino

Barón Rojo, compuesto por El baile de las ametralladoras, Lluvia de sangre y Torreones y dragones, empieza con un preámbulo estremecedor en el que Von Richthofen da caza implacablemente a un Spad francés y tras obligar a aterrizar al piloto malherido desciende él también y lo observa agonizar en la carlinga. “Le he metido una bala y lo veo morir. Y para mí este espectáculo supone un placer extraño”, monologa el as alemán mientras las viñetas nos lo aproximan en un zoom dibujado hasta un primer plano de sus ojos de rapaz, de un gris acerado. “No conozco nada mejor en el mundo. La guerra es algo fantástico”. El piloto alemán real solía aterrizar junto a sus presas para obtener algún elemento del aeroplano vencido que se exhibía luego como trofeo.

El cómic nos lleva a continuación a Berlín diez años antes. Cuando Von Richthofen es aún un estudiante. Se enfrenta a un grupo de compañeros que le acosan por su éxito en gimnasia y su arrogancia. Y descubre que posee la facultad de prever los movimientos de sus adversarios, lo que le permite adelantarse y vencerlos. Imbuido de una sensación de poder omnímodo, el joven Manfred disfruta viciosamente con su don, desarrollando una personalidad violenta y criminal que se deleita en matar.

La historia salta al inicio de la I Guerra Mundial y podemos seguir la carrera militar de Von Richthofen desde su primer destino en los ulanos, la caballería ligera (es cierto que su unidad ahorcó monjes en Lorena, lo contó él mismo), hasta su etapa de aviador, primero como observador en un aeroplano AEG, luego piloto de caza en diferentes modelos de Albatros y Fokkers, en los que va perfeccionando su instinto asesino hasta devenir el mayor as de la guerra. El que decidiera pintar sus aparatos de rojo se explica en el cómic porque así despierta mejor en el rival el miedo o el odio que permiten al aviador alemán prever sus reacciones.

“Nos apetecía hacer algo sobre el Barón Rojo, y nadie nos hacía caso, hasta que a Pierre se le ocurrió que tuviera poderes sobrenaturales”, explica Carlos Puerta (Madrid, 1965), que ya le había cogido gusto a la aviación de combate dibujando sendas historias sobre la aviadora nazi Hanna Reitsch y Godwin Brumowski , el as de caza austrohúngaro coetáneo de Richthofen. “No queríamos una biografía al uso así que seguimos la carrera real de Von Richthofen con la evolución al mismo tiempo de esa característica tan particular de que lo habíamos dotado, convirtiéndolo en un asesino nato”. ¿El Barón Rojo un psicópata? “Algo debía tener en realidad un señor que va a la guerra a derribar aviones y que disfruta con ello. Nuestra versión incluye cosas que obviamente nada tienen que ver con la biografía real del personaje, inventadas, pero también posee mucho rigor histórico en todo lo demás. Esencialmente, lo que hacemos es llevar al límite al personaje convirtiéndolo en un verdadero mal nacido”.


Dibujo preparatorio de Carlos Puerta para una escena de duelo aéreo de 'El Barón Rojo'.

La documentación del álbum es exhaustiva y los modelos de los aviones (aparecen una decena distintos), por ejemplo, están impecablemente dibujados. “Soy un obseso con eso, y me lo paso pipa documentándome e investigando. Me encanta que en el salpicadero los mandos e indicadores estén en su sitio exacto”. El dibujante, en cuya carrera figuran títulos como La casa de Pollack Street, El Perdición o Adamson, y que ilustró las aventuras del Capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte,  vio todas las películas ambientadas en la I Guerra Mundial, pero, “no me fiaba de que hubieran puesto los aviones correctos, así que contacté con gente que reconstruye esos aeroplanos y luego los vuelan, y ahí me nutrí de detalles”. Algunos dibujos tuvo que corregirlos, como los del episodio de los bombarderos Gotha atacando el nudo ferroviario ruso: “Me hicieron ver que los aparatos tenían que moverse de otra manera”. De los aviones dice que prefiere el Albatros, “un puro con alas”, que le parece el más bonito. El que menos le gusta es precisamente el Fokker triplano, “un horror para dibujarlo”.

Puerta destaca que tuvo total libertad para desarrollar plásticamente la narración, que incluye secuencias sensacionales de una expresividad magistral, como la del duelo con el aeroplano Farman que termina estrellándose contra una catedral (una de las escenas favoritas del propio artista, junto con el salvaje ametrallamiento desde el aire de un escuadrón de cosacos). Si los aeroplanos y los escenarios resultan impactantes en su realismo, no lo son menos los rostros de los personajes, especialmente los de los aviadores sometidos al estrés y el horror del combate, y que caen envueltos en llamas, con la cabeza reventada por los disparos o quemándose vivos. Uno casi cree percibir el hedor de beicon frito del que hablan los testimonios de la época. “Lo más importante es tener un espejo delante al dibujar”, explica Puerta de su habilidad para plasmar rostros. “La gestualidad la pones tú”. El dibujante dice que para el Barón Rojo, se ha basado en los rasgos de distintos actores, entre ellos Christian Bale.

De la controversia que ha provocado el cómic, Puerta señala que “hay mucha gente indignada, igual que aplauden mi rigor al dibujar, les parece horrible que hayamos convertido al Barón Rojo en un monstruo. Y lo que más les molesta es que lo hayamos dotado de poderes paranormales”.

Al final de la trilogía, Veys y Puerta hacen caer a su negro (y rojo) héroe de una manera que no es la histórica. ¿Una forma de distanciarse definitivamente de su biografía? “Ese final puede no ser definitivo y abre posibilidades de recuperarlo”, responde Puerta, que avanza que existe el proyecto de una continuación en la que se explicarán algunos de los secretos de su Barón Rojo...



Ilustración de 'El Barón Rojo', dibujado por Carlos Puerta.


El Pais

viernes, 17 de noviembre de 2017

Aquí se llama tebeo

Una exposición en el Museo ABC de Madrid reivindica la tradición del tebeo español

SERGIO C. FANJUL
Madrid 3 NOV 2017


Exposicion 100 años del TBO en el Museo ABC. JULIÁN ROJAS

En 1917 nacía la revista de historietas gráficas TBO, gran popularizadora del género entre el público español, que albergaría secciones como La familia Ulises, Los grandes inventos del TBO o Las aventuras de Morcillón y Babali. Tan icónica fue que le dio su particular nombre al género: el tebeo, término que reconoció la Real Academia Española en 1968. Su nacimiento es también el punto de partida de la exposición Historietas del tebeo, 1917-1977, que se puede ver en el Museo ABC (Amaniel, 29) hasta el 4 de febrero y que recoge buena parte del historietismo patrio del siglo XX. Sus protagonistas: El Capitán Trueno, El Coyote, El Guerrero del Antifaz, Pulgarcito, Roberto Alcázar y Pedrín, Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, entre muchos otros personajes dibujados.

“El tebeo es parte de nuestro patrimonio artístico, y forma parte de la educación sentimental y cultural de millones de españoles”, dice el comisario Antoni Guiral, y lo trata de demostrar en esta muestra que reúne 300 obras entre las que se encuentran 180 dibujos originales y 120 revistas.

En los años cuarenta y cincuenta los tebeos vivieron un pico de popularidad, una “etapa dorada”. “En esto influyen muchos factores: la televisión no se asienta hasta los primeros años sesenta, no existen muchos entretenimientos, los tebeos son baratos y aptos para todo el mundo, y son un eficaz método de evasión hacia otros mundos”, dice Guiral. Las temáticas tendían a lo humorístico, lo aventurero, lo histórico, lo policíaco o lo bélico, y se llegaban a vender tiradas de más de 300.000 ejemplares.


También reivindica la exposición la gran labor de aquellos profesionales que realizaban los tebeos en aquella época y nunca fueron lo suficientemente valorados (a veces ni firmaban sus trabajos, en un caso parecido al de escritores de las novelitas populares o de “a duro”). “Aunque hoy en día solo el 15% de lo que se publica es de autor español, entonces era la mayoría”, explica el comisario. Entre los grandes autores españoles de cómic de todas las épocas se cuentan Víctor Mora, Ambrós, Jesús Blasco, Manuel Gago, Benejam, Coll o Ibáñez.

Las publicaciones infantiles y juveniles, entre ellas los tebeos, también sufrieron un extra de control y censura durante el Régimen. Se suavizaba la violencia haciendo desaparecer por arte de magia armas blancas y se ponía bajo la lupa el humor audaz que publicaban editoriales como Bruguera, la gran reina de ese periodo histórico, sobre todo en los años sesenta. “Se trataba de evitar o dulcificar una visión crítica con el entorno, con la autoridad familiar”, dice Guiral. Hay ejemplos curiosos: en 13 Rue del Percebe, de Ibáñez, el científico loco no podía crear monstruos porque solo Dios otorgaba la vida.


Un ejemplar de 1948.

Son curiosos los llamados tebeos oficiales que eran editados durante el régimen de Franco por entidades políticas y religiosas a mayor gloria de la grandeza de España y los valores del nacionalcatolicismo. Ya en plena Guerra Civil se había descubierto el poder de la historieta para el adoctrinamiento de las mentes más jóvenes a través de publicaciones como Pelayos, publicada por la Junta Nacional Carlista de la Guerra, o Flecha, por la Falange Española Tradicionalista de las JONS, que se reconvertirían en 1938 en Flechas y Pelayos y posteriormente en Clarín. También los tebeos románticos dirigidos a niñas y adolescentes que daban una imagen de la mujer familiar, sumisa, amable y servil (hoy diríamos heteropatriarcal) pero que, al mismo tiempo, permitió la actividad profesional de mujeres guionistas y dibujantes.

¿Cómo ha sido aceptado el tebeo dentro del ecosistema cultural? Aunque tradicionalmente se consideró un entretenimiento para las clases populares, ha sido progresivamente aceptado en el terreno de lo cultural. “No creo en la diferencia entre alta y baja cultura”, dice Guiral, “pero lo cierto es que lentamente el tebeo ha sido aceptado, porque es cultura y arte a todos los niveles, aunque su raíz sea popular”. Una buena muestra de ello es que, además de esta exposición, el museo Reina Sofía le dedica en esta temporada (hasta el 26 de febrero) otra a George Herriman, creador durante la primera mitad del s. XX de la tira cómica Krazy Kat.

A principios de los setenta se comienzan a trabajar los temas político-sociales, nace el comix underground o el semanario satírico El Papus, que sufriría un atentado por parte de la extrema derecha en 1977. La aparición de la revista El Jueves o del cómic Paracuellos, de Carlos Giménez, también suponen hitos en este giro temático. La muestra pone punto y seguido en 1977 cuando se inicia el boom del cómic adulto a través de la revista Totem, que continuarían otras como 1984, Cimoc o El Víbora.

El término tebeo parece que se diluye y se reserva para lo infantil y juvenil, mientras que se populariza el vocablo cómic. Hoy en día lo que predomina en el mercado son los superhéroes, el manga o las novelas gráficas. ¿Pero son esto tebeos? “Para mí está claro que sí”, concluye el comisario, “tebeo es un término muy nuestro y para mí designa a una historieta sea del formato que sea”.


El Pais

El cómic entra en el Reina Sofía

El museo acoge la mayor exposición sobre George Herriman, el autor de ‘Krazy Kat’, uno de los pioneros de la historieta

BORJA HERMOSO
Madrid 17 OCT 2017


Sala de la exposición 'Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat', dedicada a George Herriman, en el Museo Reina Sofía. JOAQUÍN CORTÉS/ROMÁN LORES

Un asunto muy interesante en el ámbito de la crítica cultural es la comparación entre las mil y una interpretaciones que ciertas creaciones suscitan… y la interpretación que de ellas hacen sus propios autores. Por ejemplo, Krazy Kat, la tira cómica que George Herriman publicó durante más de 30 años (1913-1944) en diferentes periódicos estadounidenses, fue y es vista por expertos en artes visuales de todo el mundo como una absoluta obra maestra del cómic y, sobre todo, como un trabajo de complejísima orquestación en la forma y aún más complejo mensaje en el fondo. Para George Herriman, en cambio, era “una tira sobre un gato, un ratón y un perro”.


Esa doble lectura es una de las vertientes del análisis que sobre el legado de Herriman (Nueva Orleans, 1880-Los Ángeles, 1944) pretenden llevar a cabo los responsables del Museo Reina Sofía con la extraordinaria exposición George Herriman. Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat. Un conjunto de 160 piezas entre planchas originales y páginas de diarios procedentes de colecciones privadas y museos de EE UU, que permanecerá abierta hasta el 26 de febrero. Con esta primera y espectacular entrada del cómic en el Reina Sofía, el museo aspira a “borrar por fin las fronteras entre la alta y la baja cultura”, según Rafael García, uno de los comisarios de la muestra y conservador del centro.

El ensayista e historiador de los cómics estadounidense Brian Walker —el otro comisario— asegura que nunca se había montado en ningún lugar del mundo una muestra tan importante sobre el que fuera uno de los pioneros de la historieta como arte secuencial. Los otros se llamaron Richard F. Outcault (autor del personaje Yellow Kid, en 1895) y Winsor McCay (el padre de Little Nemo allá por 1905). Los tres, con permiso de otros maestros, revolucionaron desde los periódicos de magnates de la prensa como Gordon Bennett, Robert Pulitzer y William Randolph Hearst la senda hacia la codificación del lenguaje que en un momento dado dio en llamarse cómic, tebeo o historieta, tanto da.


“Elegimos a Herriman para introducir el cómic en el museo porque nos parece de lejos el autor que más ha influido en las generaciones posteriores, y no solo eso, sino también en numerosos artistas y escritores”, explica Manuel Borja-Villel, director del museo. En efecto, pintores como William De Kooning o Pablo Picasso, escritores como T.S. Eliot o Jack Kerouac (quien dijo que los personajes de Herriman eran directamente “los progenitores de la Generación Beat”) y cineastas como Frank Capra o Fritz Lang se declararon seguidores de las alocadas criaturas antropomórficas del historietista de Nueva Orleans: el gato (¿o gata?) Krazy Kat y sus compañeros de tira cómica, el ratón Ignatz y el perro Bull Pupp.

La exposición da cuenta de la vasta misión de George Herriman: a través de lo aparentemente trivial, contar un mundo. La supuesta ingenuidad de los personajes y sus andanzas contrasta con los telones de fondo que corren por detrás: una revolución en la puesta en página, una tensión entre lo metafórico y lo narrativo, abundantes referencias a la literatura clásica (muy particularmente a Shakespeare y Cervantes), una ilimitada riqueza expresiva, incluido el uso de varias lenguas a la vez como el inglés, el francés, el español, el alemán o el yiddish, y la posibilidad de diversos mensajes ocultos. Vamos a ellos.



'Baron Bean', tira cómica de 1918 del artista George Herriman, expuesta en el Museo Reina Sofía. KING FEATURES SYNDICATE

Ciudadano negro

Uno: el mensaje antirracista. George Herriman era blanco… pero era negro. Entiéndase. Descendía de afroamericanos y, de hecho, 30 años después de su muerte, se conoció que en su partida de nacimiento ponía que era un ciudadano negro. Pero la familia Herriman huyó de la muy racista Nueva Orleans en 1890 y se instaló en Los Ángeles. A partir de ahí, la biografía del autor de Krazy Kat sería la de un hombre blanco. De hecho, su color de piel ni siquiera llegaba al de un mulato. “Si Herriman no hubiese hecho creer que era blanco, nunca habría podido publicar tantas tiras durante tantos años en tantos periódicos”, sostiene el comisario Brian Walker.

El otro de los posibles mensaje crípticos se refiere a la ambigüedad sexual. ¿Krazy Kat es un gato o una gata? Herriman nunca lo dejó claro. De ahí que muchos acabaran convirtiéndolo en un abanderado póstumo de la causa queer. No está demostrado empíricamente el orgullo gay de George Herriman. Él, sostenía, solo hacía “una tira sobre un gato [O GATA], un ratón y un perro”.

TIBURONES DE LA PRENSA, MECENAS DEL TEBEO

Krazy Kat nació como tira cómica el 28 de octubre de 1913 en el New York Evening Journal, periódico del magnate de la prensa William Randolph Hearst. Antes, el New York World de Robert Pulitzer, en 1895, y el New York Herald de Gordon Bennett, en 1905, habían dado a luz, respectivamente, a The Yellow Kid, de Richard F. Outcault, y Little Nemo in Slumberland, de Winsor McCay. Los tres tiburones de la prensa de EE UU fueron los verdaderos mecenas de los pioneros del cómic. Dos éxitos suplementarios coronan esta exposición: la firma de Chris Ware —una de las actuales estrellas mundiales del género— en el catálogo, y la próxima presencia (20 de diciembre) en el museo de Art Spiegelman, el autor de Maus y el único autor de cómic ganador de un Pulitzer.





Autor: George Herriman.

Editorial: Norma Editorial (2013).

Formato: tapa dura (160 páginas).


El Pais

La pólvora del dadaísmo


Una novela gráfica recrea la vida de Emmy Ball-Hennings, fundadora del cabaret Voltaire, cuna de la vanguardia artística europea surgida durante la Primera Guerra Mundial

RAÚL LIMÓN

Sevilla 15 OCT 2017

Emmy Ball-Hennings, en un dibujo de José Lázaro para el libro 'El ángel dadá'


Emmy Ball-Hennings fue dadá. Como el movimiento nacido en el cabaret Voltaire de Zúrich, que fundó con Hugo Ball en 1916 y del que fue la artista principal, su vida fue un camino de destrucción de todos los códigos establecidos, una negación de todo ideal y una reivindicación de la irracionalidad. “En el futuro robaré bancos y escribiré poemas”, contestó de niña a su madre. Fue poeta, pero también prostituta, actriz, cantante, drogadicta y, sobre todo, la musa de una Europa convulsa mientras se desangraba por la Primera Guerra Mundial. El ángel dadá (El Paseo), una novela gráfica del historiador y traductor cordobés Fernando González Viñas con dibujos del alicantino José Lázaro, recrea su historia.

“Emmy Ball-Hennings fue dinamita necesaria para la explosión del dadaísmo”, afirma González Viñas, quien se ha lanzado a la novela gráfica como el mejor medio para dar a conocer una figura poco conocida en España, pese a su relevancia en el movimiento artístico atribuido a Tristan Tzara. Alemania reeditó las obras de Emmy Ball-Hennings el pasado año con motivo del centenario de la revolución cultural dadaísta. "Pero en España era necesario reivindicar su figura y su papel en un mundo donde el caos era la vida”, afirma el autor.

Nacida en Flensburg (Alemania) en 1885, se casa en 1904 con un actor aficionado que la abandonó al morir su primer hijo, vuelve a quedar embarazada del húngaro Wilhelm Vio, se lanza a actuar por los caminos de Europa y vuelve a verse sola con una niña, que Emmy termina por entregar a su madre. Consigue sus primeros contratos como artista y se entrega a la vida, a la droga y a la literatura hasta recabar en un Berlín bohemio donde el arte bullía en cada rincón. Actúa en el Linden Cabaret, publica Las otras estrofas del éter (que ella tituló La última alegría) y conoce todos los tugurios de París, “el ombligo del mundo donde habitan las almas libres”, según escribe González. De vuelta a Múnich conoce a Kandinski, al poeta Van Hoddis, a algunos de sus amantes y a quien sería su pareja final, Hugo Ball, con quien años más tarde fundaría el cabaret Voltaire.

Viaja con Ball a Zúrich, donde el autor colabora con la revista pacifista Der mistral, es detenido por portar un pasaporte que ella robó y sobreviven con la ayuda de amigos alemanes. El 5 de febrero de 1916 abren el cabaret Voltaire, al que acuden Sami Rosenstock, conocido como Tristan Tzara, Georges Janco, Marcel Janco y Max Oppenheimer. González Viñas lo recrea: “Era un teatro con mesas en el patio de butacas donde se combinaba la lectura simultánea de poemas en diferentes idiomas con música de piano, la declamación de versos guturales, debates acalorados sobre arte y política y exposiciones con la menuda y magnética figura de Emmy Ball-Hennings, que abrió el local con la canción Danza de los muertos, a escasos kilómetros del campo de batalla. Por allí pasan James Joyce, Herman Hesse y algunos autores aseguran que también Lenin, que vivió nueve casas más arriba del local.

Viñeta de la novela gráfica 'El ángel dadá'

Pero como el dadaísmo es ruptura, la pareja deja el cabaret en cinco meses y se refugia en Ascona (Suiza), donde una comunidad precursora de lo que después sería el movimiento hippie, clama por el naturismo y el amor libre. Es la comuna de Monte Veritá, en la que se alojaron Hesse, Isadora Duncan y Rainer Maria Rilke, entre otros. Emmy Ball-Hennings murió el 10 de agosto de 1948 en Lugano, después de que un cáncer se llevara a su pareja y la vida le devolviera a su hija.

“Lo más conocido del dadaísmo es la explosión de este movimiento. Pero para que eso sucediera fue necesario el volcán que supuso Emmy Ball-Hennings. Fue la musa de todos y también del expresionismo”, resume el autor de la novela gráfica, que bebe de fuentes documentales y deja solo un escaso margen a la ficción. González Viñas incluso le atribuye la creación de la denominación dadá, que en rumano, origen de Tzara, significa sí sí; en francés, balancín; y en alemán, allí allí, que era la expresión que utilizaba Emmy Ball-Hennings cuando quería salir. “Es una rebelde que se reengancha a muchas vidas. El libro relata en cada uno de los nueve capítulos algunas de ellas. Fue la primera dadaísta y, como tal, fue la primera en acatar la premisa fundamental del movimiento: la ruptura”, resume el autor.


LA CONEXIÓN ESPAÑOLA

Emmy Ball-Hennings y Julio Álvarez del Vayo, según el dibujo de José Lázaro.
Entre los hombres con los que compartió su intensa vida Emmy Ball-Hennings destaca el español Julio Álvarez del Vayo, a quien conoció en 1917 como corresponsal de guerra. Álvarez del Vayo sería ministro de Estado de la II República española, embajador en México y fundador del FRAP, el Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico que luchó contra la dictadura de Francisco Franco.

El español compartió con la artista los días de gloria de esta en Zúrich, hasta que Ball, según relata González Viñas, le persiguió con un arma por las calles. La joven terminó alejándose de Álvarez del Vayo para volver “con el hombre con el que podía rezar” y que se comportó como un padre con su hija.


Autor: Fernando Gonzalez Viña.

Editorial: El Paseo (2017).

Formato: tapa blanda (240 páginas).

El Pais

El cómic que no gustó al Gobierno de Singapur

'El arte de Charlie Chan Hock Chy' de Sonny Liew gana tres premios Eisner y se convierte en la sorpresa de la temporada


Portada y página de 'Charlie chan Hock Chye'.


ENEKO RUIZ JIMÉNEZ


Madrid 11 OCT 2017

Enrique Larrea volvió a España hace poco tras vivir seis años en Singapur y Malasia. Llegaba con una idea alocada: montar una editorial de cómics. No se iba a hacer rico con ella, lo sabía, pero le ayudaría a mantener esa conexión que había creado con el sudeste asiático y, de paso, recuperar una ilusión con la que soñaba el niño de seis años, aquel lector de tebeos de superhéroes, que una vez fue. Quería fundar una editorial, sin embargo, no para publicar los habituales mangas llegados del continente, sino para llenar un hueco que ninguna otra cubría en España sobre ese recodo del mundo adicto al noveno arte. Así nació Amok. Su primera aventura, editada junto a Dibbuks, no podría estar mejor elegida: Sin saberlo El arte de Charlie Chan Hock Chye se iba a convertir en la gran triunfadora de los premios Eisner.


Este original cómic firmado por Sonny Liew contaba la historia de Charlie Chan, un dibujante de tebeos de Singapur que echa la vista atrás para contar cómo desde 1954 luchó por lograr su sueño en un contexto casi imposible. Pero era mucho más que eso. A través del falso autor, y una estructura que se rompe constantemente, Liew aprovecha su relato en apariencia común para narrar los numerosos conflictos históricos y políticos de su país, algo con lo que no siempre es fácil allí: "Todo nació de la necesidad de narrar que hay mucha más historia que la que se cuenta en los libros de texto o en nuestros medios de comunicación", explica Liew por email a EL PAÍS: "El Gobierno siempre ha presentado una historia muy específica de lo que sucedió tras la independencia de 1965. Tienen muchos intereses y su partido, el Partido de Acción Popular, ha estado en el poder siempre. Las enormes mayorías y el apoyo del pueblo han ayudado a que controlen la narrativa. Algunos dicen que mi narrativa, que se enfrenta a la oficial, es revisionista, pero no me gusta porque no distorsiona la verdad. Creo que es más inclusiva, da una visión más compleja de la diversidad y riqueza de Singapur".

Como era de esperar, su libro no gustó demasiado al Gobierno. Pese a que en un primer momento le concedieron una ayuda pública nacional, cuando el libro fue publicado decidieron prescindir de la beca como si nunca hubiera existido, justificándose en que "minaba la autoridad y legitimidad" del Estado. Aunque Liew subraya que no se puede considerarlo exactamente censura, "en un país donde la financiación de las artes llega desde el Estado, era una señal clara de que ciertos trabajos no serían apoyados". El artista sigue, sin embargo, viviendo en el país y colaborando en distintas obras con el Gobierno tras el éxito de su cómic: "La asociación nacional de artes ha tomado una decisión un tanto esquizofrénica. Dicen que me apoyarán a mí, pero nunca ese libro en concreto. Creo que es algo, aunque espero que todavía pueda crear ese diálogo que tanto necesitamos".


De lo que está encantado Liew es de su éxito internacional, dado que estudiosos como Roger Sabin y autores como Jack Kirby también influyen en el metalenguaje de su complicada obra, lleno de saltos de estilos y tiempos: "En Singapur nunca tuvimos una industria del cómic, así que pensé que sería un ejercicio interesante crear una ficción sobre ella para repasar la historia del país. Entender un tebeo es entender un poco mejor la época en la que se escribió y a sus creadores. Aprendías historia". Sin importar del país del que viniera


Eso es parte de lo que atrajo a Larrea, el editor, cuando en su periplo asiático conoció a Liew y otros autores muy personales. "Todos contaban a través de un punto de vista local, historias universales, incluso si tenían personajes de nombres raros y estaban en el otro lado del mundo. Les pasan cosas como a nosotros y sus sueños también son rotos". Ellos le ayudaron a tomar su decisión de futuro, aunque hasta entonces este nuevo editor en el mercado español no se dedicaba en realidad a nada parecido a buscar trabajos, traducirlos y publicarlos. En su identidad "de día" hacía "un trabajo serio": diseñar software. Pero, sin entonces anticiparlo, su alter ego se había hecho con la novela que en 2017, tres años después de leerla en su país de origen, arrasaría en los premios más importantes del mundo del cómic, ganando el Eisner a mejor autor completo, mejor edición estadounidense de material extranjero y mejor diseño.

"Singapur siempre se toma como caso de éxito, pero hay una realidad que no sale. Es un nepotismo ilustrado donde los derechos civiles y sociales se vulneran a diario. Y ahí es donde entra esta historia", explica Larrea. "Por eso Sonny era un outsider. Pero ahora se está convirtiendo en un personaje famoso de la cultura popular. Está haciendo un cómic encargado por un organismo del Estado para el Museo principal allí. Han acabado conviviendo".


Ahora Larrea espera tener tanto éxito con sus próximos trabajos como con Charlie Chan. Tiene cuatro cómics comprados con los que viajó debajo del brazo desde Asia. Lo próximo es Kampung Boy de Lat y el vietnamita Holy Dragon Imperator, sobre la invasión mongol. "Todos son géneros distintos y depende de mi gusto. Todas son cosas únicas sin importar que vendan cinco". El objetivo es sacar una obra cada cinco meses. También tiene en su remesa otra obra de Lee, Shadow Agent, que describe como un homenaje pulp al cómic. ¿Se puede sacar beneficio de obras tan minoritarias? "Quiero cubrir costes. No busco sacar muchos títulos y llenar el mercado. Así compenso. Publicar cosas muy concretas para un público pequeño. Soy realista". Y mientras tanto sigue dando de comer al todavía apasionado niño de cinco años que sigue teniendo muy presente al hablar de su redescubierta gran pasión.


El Pais

jueves, 16 de noviembre de 2017

Mortadelo y Filemón, sexagenarios



Barcelona, 15 Noviembre, 2017


Francisco Ibáñez, durante la presentación de '60 aniversario'. / EFE

Mortadelo y Filemón acaban de cumplir 60 años y están "llenos de achaques", pero siguen luchando contra el crimen y lo continuarán haciendo "hasta que lleguen a los 100", según ha dicho este miércoles su autor, Francisco Ibáñez, que a sus 81 años está como sus personajes, mayor pero muy activo.

"Ya estoy preparando gags para cuando cumplan 100 años", ha dicho entre risas Ibáñez, que acaba de publicar el álbum 60 aniversario, en el que se dibuja a sí mismo calvo, sordo, con poca vista y dentadura postiza.

Aunque lo cierto es que Francisco Ibáñez está en plena forma y lo ha demostrado respondiendo preguntas, posando para los fotógrafos y firmando autógrafos con más energía que algunos jóvenes. "Me levanto por la mañana, me veo lleno de achaques, me río y le paso mis cosas a los personajes", ha explicado el historietista, que en la cuarta viñeta de su nuevo tebeo dibuja a Mortadelo sordo como una tapia. Ofelia aparece en la tercera página y no puede llamar por teléfono porque tiene reúma en el dedo; después llega Filemón y, como no podía ser de otra manera, paga los platos rotos y es objeto de la furia del jefe.

Pero, como le pasa al autor, los achaques no impiden a esta pareja de detectives continuar trabajando, y esta vez viajan nada menos que a Kolea d'Aliba para intentar que el mandatario Pxing Pxong haga las paces con el presidente de los Estados Juntitos, Mr. Trompf.

"Saco personajes conocidos porque le da actualidad al librito, es como coger lechugas frescas, pero no hago crítica social ni política", ha aclarado el autor, fiel al estilo blanco que le ha hecho famoso. "Yo sólo quiero que la gente se ría un poco, olvide sus problemas y pueda dormir bien. Estoy pensando en venderlo en las farmacias como somnífero", ha bromeado,

Ibáñez espera seguir haciendo reír muchos años, pero no descarta que sus personajes le sobrevivan en manos de otros dibujantes y guionistas. "Yo no soy como aquel hindú que quería que enterraran a su mujer con él, me encantaría que mis personajes me sobrevivieran, y hay muchos dibujantes mejores que yo que podrán hacerlo muy bien. Otro tema es los guiones, eso lo veo más complicado", ha señalado.

Francisco Ibáñez se define a sí mismo como historietista, "que es la unión de dibujante y guionista", y de sus dos facetas destaca la de guionista, que para él es "más importante". "No dibujo demasiado bien -asegura-, pero del guión estoy más orgulloso, porque es lo que hace que la gente se ría, y me alegro mucho de que se sigan riendo y me pidan que siga haciendo historietas, aunque luego me duelan los riñones de estar sentado firmando autógrafos".

Ibáñez es uno de los autores más relevantes de la historia del cómic español y tiene la suerte de ser muy querido, pero da la sensación que, aunque su público no se lo pidiera, él no podría dejar de trabajar. "Cuando acabo un álbum ya estoy pensando en el siguiente. Ahora estamos presentando éste del 60 aniversario, pero ya no me acuerdo de los chistes que puse, porque después he hecho dos más sobre los mundiales de fútbol", aclara.

Prolífico, tiene entre sus personajes algunos tan entrañables como Rompetechos, que Ibáñez reconoce que se parece un poco a él y que le tiene cariño. Su editor, Manuel de Cos, ha anunciado que en abril saldrá a la venta el primer tomo de la antología integral de Rompetechos, que tendrá 384 páginas.

Malaga Hoy