sábado, 5 de febrero de 2011

Un Año de Historietas





































Pep Brocal (13 de Febrero de 1998)

El Pais de las Tentaciones 13 de Febrero de 1998

PEP BROCAL
Nací en Terrassa hace 30 años y estudié Bellas Artes, donde aprendí a realizar retablos al huevo (es un decir). Sin embargo, pensé que los tebeos me daban una mejor posibilidad de contar historias... Más inmediata, con absoluto control de los costes, sin otra prevención que las propias limitaciones... y bastante barata, a fin de cuentas. "Eso es lo que yo quiero hacer...", dije para mí mismo, y en ello estamos, soltando una historia de vez en cuando, en la medida en que la asombrosa realidad no nos asombre demasiado.

Juaco Vizcuete (6 de Febrero de 1998)

El Pais de las Tentaciones 6 de Febrero de 1998

JUACO VIZUETE

Nací en Alicante en el 72. He publicado algunas historietas en 'El Víbora' y tres historias largas de 'El Resentido', en la colección Brut Comix (todo en Ediciones La Cúpula). Los tebeos son como la música pop, no se les da mucha importancia, pero todo el mundo ha oído a los Beatles y se ha leído un 'Tintín'. Parece que la gente sigue queriendo oír canciones nuevas y, sin embargo, no se interesa por los tebeos. No lo entiendo. Los tebeos, como las canciones, siguen siendo cojonudos. Lo único que trato de hacer con los míos es ponerme de acuerdo conmigo mismo y disfrutar. Al fin y al cabo es lo que creo que hace la gente con la que sintonizo cuando les leo, los miro o los escucho y, portante, espero que a alguien le ocurra lo mismo conmigo.



Dario Adanti (30 de Enero de 1998)

El Pais de las Tentaciones 30 de Enero de 1998

DARÍO ADANTI
Buenos Aires, 1971. Desde el año 89 vive de la ilustración y de la historieta. Una extraña enfermedad venida del espacio exterior lo ha impulsado a traspasar fronteras compulsivamente. Dice haberse mudado 17 veces en seis ciudades de tres países diferentes en los últimos tres años. Ahora afirma que se queda en Barcelona. Ha publicado en 'The New York Times' y 'PC Magazine' (EE UU), 'La Vanguardia' y '13 Vents' (España), 'Clarín' y 'La Página/12' (Argentina)... En cooperación con otros dibujantes edita la revista 'Suélteme' (Argentina), y prepara un álbum titulado 'Calavera vuelve a casa' para la editorial Malasombra (España). Prefiere la palabra historieta a la palabra cómic, porque subordina el dibujo a la historia. No le gustan los virtuosos y dice que los dibujantes a los que les cuesta dibujar son mucho más interesantes.



Max (23 de Enero de 1998)

El Pais de las Tentaciones 23 de Enero de 1998
MAX
¡¿Max?! ¿Pero éste no era el tío que dibujaba aquello de 'Peter Pank'? ¿Seguro? ¡Qué va, tío, no puede ser! Y aquellos personajes de 'El Pequeño País'... Turpin y compañía, ¿no? Y eso de 'Alicia', aquí, en el 'Tentaciones'. Pero... ¿No será otro Max? Porque yo me he leído hace poco en el 'Víbora' algo suyo, no sé qué del "Sueño del señor T", y no tiene nada que ver con esto. Era todo como muy profundo y muy denso, de sueños y eso..., muy raro. Y ahora va y me sale con esto del 'Bardín'... Ah, ¿que tú ya habías visto a este personaje? ¿Dónde dices? ¿En 'Nosotros Somos los Muertos'? ¿O sea, que eso es el nombre de una revista de cómics que lleva él? ¡Ya le vale! ¿Pero qué le habrá pasado a este hombre que se lo hacía tan bien con el 'punk' aquel cachondo para acabar haciendo estas cosas? Tendrá ya lo menos 40 tacos, ¿no? Claro, pues eso es que está en la crisis, hombre... ¿Eh? ¿Ah, sí? O sea, que tenemos Bardín para rato. Pues a ver si los pillo. Oye, por cierto, ¿tú sabes qué significa esto de 'superrealista'?



Javier Olivares (9 de Enero de 1998)

El Pais de las Tentaciones 9 de Enero de 1998

JAVIER OLIVARES
Madrid, 1964. Ha publicado en las revistas Madrid, Medios revueltos, Owo, La más bella, Nosotros somos los muertos, etcétera. Desde los inicios de su actividad profesional, ha alternado su producción como historietista (algo difusa, por tanto) con otros trabajos en el campo de la ilustración infantil, la publicidad y el mundo del cine (story-board, carteles, diseños...}. Esta dispersión (inherente, la mayoría de las veces, al propio oficio) le ha descubierto las fascinantes posibilidades de muchos de estos medios, permitiéndole acceder a la historieta (gracias también, a la casi desaparición de esta industria) de una manera más relajada y personal. Ha fundado junto a varios amigos, la modesta editorial Malasombra, dedicada a la estimulante labor de búsqueda y publicación de especies en peligro (historietistas, ya saben...). Últimamente tiene el privilegio de coincidir con varios de sus autores más admirados en algunas de las interesantes revistas que, siguiendo un paradójico ejemplo cada vez más habitual, los mismos dibujantes editan el estado de las cosas.



Pablo Velarde (2 de Enero de 1998)

El Pais de las Tentaciones 2 de Enero de 1998


PABLO VELARDE
Nací en Sevilla, en 1964. Empecé en esta vida con un mal chiste: me pusieron Pablo por Juan XXIII. De pequeño quería ser dibujante de tebeos, pero llegado el momento, estudié arquitectura (pensé que quedaría mejor en mi biografía). Comencé a publicar profesionalmente (esto es cobrando) en septiembre de 1994 con la serie Quintín Lerroux ('Minimundo', de septiembre de 1994 a julio de 1996) a la que siguieron Rafaelito Matador ('Puta Mili', de agosto de 1995 a julio de 1997) y otra vez Quintín ('Cocina Fácil', desde noviembre de 1997 y publicándose en la actualidad). En mi tiempo libre fabrico teorías pintorescas como esta: "Dado que el público prefiere ver en el cine a un tipo vestido de murciélago antes que leer los tebeos en que se basa la película propongo a los directores de El Prado que saquen los cuadros de Velázquez de sus salas y monten en su lugar una suerte de Cortilandia con muñecazos de 'Las Meninas'... ¡Habría guantazos por las entradas!".




Nuestro hombre en Marte (Albert Monteys)

El Pais de las Tentaciones 8 de septiembre de 2000



Mecánica de cuerpos

El Pais de las Tentaciones 14 de Enero de 2000




"No es pintura ni collage, es una mezcla de todo". Así define el madrileño Fernando Vicente su último trabajo, Anatomías, a medio camino entre las láminas que cuelgan en las aulas de la Facultad de Medicina y de las que se supone ilustraban las paredes de los talleres de automóviles hasta que fueron sustituidas por calendarios de Playboy. Vicente nos muestra cuerpos cuyas tripas son motores y bielas de coches. "No pretendo ser fiel a la realidad", dice, " el resultado es que tiene algo de robótica y algo de ciencia-ficción". Una vez explicado el proceso, no es tan difícil entender su obra:" He conseguido unir dos de mis pasiones: las láminas de anatomía y las de mecánica. Brujuleando por aquí y por allá, encontré las de coches, que son como radiografías de los vehículos. Por ejemplo, una lámina del sistema de suspensión en la que viene el dibujo con sus números y luego un texto explica qué es cada uno de esos números. Eran bastante antiguas, las que se hacen ahora son horribles. Como eran viejas y se estaban estropeando, las puse en un soporte y me puse a crear encima".
El idilio de Fernando Vicente con los carteles callejeros, láminas y demás no es nuevo. Es ilustrador y ha hecho prácticamente de todo: posters, portadas de discos, figurines de moda, comics...La pintura llegó también. Pero poco a poco, con olor a acrílicos y alguna exposición colectiva. En 1998, expuso por primera vez individualmente y tuvo éxito. Quizá la clave estuvo, como en su obra posterior, en la originalidad. Fernando cogió imágenes que vemos todos los días en los autobuses, las vallas... y las transformó con sus pinceles. Se llevó la rubia de Winston, los macizos de Calvin Klein y hasta la Schiffer a sus lienzos y les imprimió su mirada.

Quirófanos y mapas
Aquello estuvo bien, pero ahora le tocaba el turno a la anatomía. "No es nada nuevo lo de utilizar la anatomía desde el punto de vista artístico, ya lo hacía Leonardo..." Para apoyar esa idea, desde un rincón de su estudio, una réplica de Lección de Anatomía, de Rembrandt, nos observa. "Es una especie de guiño, pero ya ves que tiene una llave inglesa y no un bisturí, y que he utilizado maquinaria y no vísceras... Es más una broma para presentar junto a la exposición". Observando los cuadros de Fernando, casi da pena ver a esas chicas tan monísimas, estilo pin-up, atravesadas por bielas, palieres y suspensiones. "Soy ilustrador, eso es lo que me da de comer... y he hecho mucha moda. Aunque intento separar esa faceta de la de pintor, algo queda. Quizá por eso me salen así las chicas".
Además de la exposición aún no colgada, posters y fotos, un mapa de los del cole adorna el estudio. La asociación de ideas es inmediata. "Sí, ahora quiero hacer algo con mapas. Tengo algún trabajo antiguo, unas variaciones del Atlas y me apetece trabajar más sobre ello. De momento estoy consiguiendo mapas antiguos en el Rastro y por ahí".
Seguro que si Fernando vuelve a pasear su mirada por la vida cotidiana, encontrará un nuevo soporte, una idea para crear obras de arte. Pero hasta que se ponga con ríos, montañas, países y fronteras, tiene que enseñar a sus personajes: mitad robots, mitad humanos. No sonaría raro, hablando de ellos, aquella frase de una antigua serie infantil: "Nos vemos en el fémur". Texto: Esther Porta Ilustraciones: Fernando Vicente.

El futuro ya está aquí

Articulo publicado en el Pais de las Tentaciones el viernes 27 de Marzo de 1998 por Ramón de España. Comisario de una Exposición en Barcelona con lo más mejor de los dibujantes y de la historia de los comics en este país nuestro.

"Curioso asunto este del tebeo español. Tenemos una industria precaria que ni se consolida ni desaparece. Autores y lectores nos pasamos la vida quejándonos del poco caso que nos hace esta sociedad insensible, y a menudo nos sentimos como dinosaurios a punto de desaparecer sepultados bajo el cine, los videojuegos, Internet y cualquier otro invento más moderno, más renovador o más sorprendente...

Pero los tebeos no se acaban. Para comprobarlo basta con echar un vistazo a los autores que figuran en el epílogo de la exposición titulada "12x21". Muy poca gente les conoce, y nuestra precaria industria les niega, por lo general, la entrada en las escasas publicaciones especializadas que aún sobreviven. Pero ellos insisten, a pesar del cine, de los videojuegos, de Internet, de cualquier otro invento...

Se fabrican sus propios "fanzines" alguno de los cuales ("Mr. Brain", por ejemplo) tiene una calidad innegable. Se resisten a abandonar un medio hostil de una realidad aún más hostil, tal vez porque, como dice uno de sus mayores, el gran Max, los tebeos no tienen nada que envidiar a las fuentes principales de las que se nutren, el cine, la ilustración y la literatura. Lo suyo es un heroico voluntarismo que a la fuerza les habrá de conducir a alguna parte.

Los tebeos no han muerto. En todo caso, hibernan en espera de tiempos mejores. De esos tiempos, intuidos a principios de los años ochenta, en los que la historieta ocupe, por fin, el lugar que le corresponde en la narrativa contemporánea. Ramón de España



jueves, 3 de febrero de 2011

La pasión según Caravaggio por Francisco Calvo Serraller







"Salomé con la cabeza del Bautista" Caravaggio trató este tema en varios cuadros. En éste de 1607 (National Gallery), el rostro del verdugo es el mismo que el de uno de los soldados de "Flagelación".

La exposición Caravaggio: los últimos años muestra en la Natio­nal Gallery de Londres algunas de las me­jores obras de Michelangelo Merisi da Ca­ravaggio (1571-1610), la de sus últimos e intensos cuatro años de su corta vida, pues falleció sin tan siquiera cumplir los 40 de edad. Organizada por la Soprainten­denza per Gil Polo Museale de Nápoles, en colaboración con la National Gallery de Londres, esta exposición ha logrado jun­tar unas sobrecogedoras obras maestras del fugitivo y errático Caravaggio en el fi­nal de su vida, un Caravaggio que escapó de Roma acusado de homicidio y estuvo deambulando durante cuatro años por Ná­poles, Malta, Sicilia, para volver de nuevo a Nápoles, en Porto Ercole, donde murió cuando, indultado por fin, intentaba re­gresar a Roma.
Si toda la vida de Caravaggio es pura agitación y aventura -cuyos extraños ava­tares fascinan aún no sólo a eruditos. sino también a escritores y cineastas-, este pe­riodo final se caracterizó por los oscuros sucesos, las pasiones desatadas, los lances más diversos y, sobre todo, por haber lo­grado una estremecedora calidad artísti­ca en medio de la más absoluta adversi­dad. En este sentido, si es dificil encontrar un artista que triunfara con mayor efecto y polémica que el Caravaggio de la etapa romana, también lo es encontrar otro que, como a él, la inestabilidad le produjese un rendimiento pictórico de semejante hon­dura. Prácticamente no hay un solo trata­do de pintura europeo del siglo XVII que no le mencione con admiración o escán­dalo, pues había que estar ciego para no percibir que su actitud y su estilo estaban cambiando el destino del arte moderno. Veintitrés años después de su trágica muerte, en 1633, en los Diálogos de la pin­tura publicados en Madrid por el pintor y tratadista español, de origen italiano, Vi­cente Carducho, se refería a él llamándo­le "Anticristo" porque le siguieron "glotó­nicamente el mayor golpe de los pinto­res", preguntándose, espantado, que "¿quién pintó jamás y llegó a hacer tan bien como este monstruo de ingenio y natural casi hizo sin preceptos, sin doctrina, sin estudio, mas sólo con la fuerza de su genio, y con el natural delante, a quien simplemente imitaba con tanta admira­ción?".


Aunque el arte occidental se rigió des­de su origen clásico antiguo por el precep­to de imitar la realidad o la naturaleza, la indiscriminación en el tratamiento de los temas, el violento sentido melodramático de su claroscuro, su áspero verismo y la insolente audacia en la composición y en el uso del color hicieron de Caravaggio piedra de escándalo y de fascinación. Por si fuera poco, todos estos rasgos estilísti­cos estuvieron adobados por un talante personal inquieto, descarado y pendencie­ro, que lo situaron siempre en los límites extremos de la legalidad y la decencia. Ca­ravaggio acumuló pleitos, rivalidades y odios sin cuento, hasta lo que constituyó el paso final en el camino de su perdición. cuando mató, en un duelo a espada, a un tal Ranuccio Tomasoni por una discusión tras un partido de pelota.
Lo sorprendente de este trágico peri­plo personal de Caravaggio es la crecien­te ansiedad psicológica y artística que de­muestra el porqué, incomprensiblemente. va desechando las diversas oportunidades de salvación que se le presentan, como si se supiera arrastrado por un hado que le lleva fatalmente a la muerte física y a una "destrucción" de la pintura, a la que que­ría despojar de todo lo que había sido has­ta forzar el advenimiento de su moderni­zación.
Y exactamente eso es lo que ocurre en sus últimos cuatro años de prófugo, en los que, mientras huye de un sitio a otro, parece que ahonda en el vértigo de esa destrucción artística que. como siglos des­pués afirmó Picasso. está en los funda­mentos de la creación. En este sentido, los dos grandes cuadros que pinta Caravaggio en Nápoles -Las obras de la misericordia y La flagelación de Cristo-. ambas presentes en la exposición de Londres, son obras di­námicas, teatrales y vibrantes que alum­braron la Nueva Escuela Napolitana del XVII, tan determinante, a su vez, para la creación de la escuela española de esta misma época: pero los posteriores y no menos conflictivos pasos del Caravaggio por Malta y Sicilia le llevan a una indaga­ción sobre el tenebroso, que se transfor­ma en una suerte de carcoma pictórico, y a una extraña ingravidez figurativa, que nubla la profundidad del campo visual y estremece el corazón más impávido. Tales son los casos de la Resurrección de Lázaro y de La adoración de los pastores (también en la exposición londinense).

Muy poco sabemos de los primeros años de Caravaggio antes e inmediata­mente después de su instalación en Roma, hacia 1592, salvo su errática vida bohemia y su difícil supervivencia realizando cuadros de género. bodegones y composicio­nes vagamente mitológicas, de fuerte acento naturalista y una decidida voluntad experimental. Entre 1599 y 1606 alcanzó ya la suficiente notoriedad como para recibir encargos importantes, que realiza con de­senfado y con notoria voluntad rompedo­ra, que provoca y exaspera a su sorprendi­da clientela, que le hace rehacer algunos de sus cuadros. Es durante estos últimos años de constante huida cuando Caravag­gio se lanza estrepitosamente por esa re­volucionaria vía de alumbradora disolu­ción artística, como poseído por una fiebre que no admite freno, la misma que enlo­quecidamente le lleva a perseguir, co­rriendo por el litoral, al barco perdido en Porto Ercole, donde van sus pertenencias, hasta el desfallecimiento final..
Tras su muerte, la obra de Caravaggio fue sepultada hasta llegar a nuestra época, donde sólo pudo recobrar su crédito tras depurarse al máximo el catálogo de sus verdaderos cuadros, separándolos de los del confuso tropel de sus iniciales segui­dores contemporáneos, que absurdamente le fueron atribuidos a Caravaggio. Sólo tras esta difícil labor de investigación, y que todavía continúa, hemos podido en­frentarnos con la auténtica verdad de su escalofriante genio.
En la actualidad, nadie duda en con­siderar a Caravaggio como uno de los pin­tores más importantes de toda la historia del arte, pero sobre todo como el iniciador de la revolucionaria senda de nuestra épo­ca. Por otra parte, los muchos incidentes que acompañaron a su inestable e irregu­lar existencia, responsables de su legen­daria mitificación negativa, si bien han complicado por una parte el reconoci­miento ponderado de su personalidad, también anuncian su talante moderno, ese que ha hecho de él el heraldo de una bús­queda constantemente insatisfecha y un
indeclinable espíritu libertario. Sobre Ca­ravaggio se ha escrito y se sigue escri­biendo de todo, desde las más peregrinas insinuaciones sobre su identidad psicoló­gica y sexual hasta especulaciones sobre el misterio que pudo haber en sus posibles inclinaciones ideológicas. Este personaje decididamente novelesco, sea cual sea la verdad de su escurridizo perfil humano y biográfico, llega hasta nosotros con la des­lumbrante faz de su obra pintada, que nos conmueve y trastoca hasta la médula. ¿Y qué mejor legado testimonial nos puede dejar un pintor que su pintura, cuya fuer­za nos obliga, una y otra vez, a mirar su obra, que parece haber sido realizada pre­cisamente para nosotros, sus contemporá­neos de cuatro siglos después? •
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`Caravaggio: los últimos años' podrá verse en la National Gallery de Londres desde el próximo día 23 hasta el 22 de mayo. Para entradas y más información, www.nationalgallery.org.uk/ exhibitions/ caravaggio.



El Pais Semanal nº1482 Domingo 20 de Febrero de 2005